Los genocidios no existen, son los papás

Ciudad de México /
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Intelectuales de altísimo octanaje de la ultraderecha rampante siempre apoyando a las mejores causas: unos citan a Chomsky para apoyar al niño Sarmiento (lo cual a Chomsky le debe dar un poco de asquito) y otros trabajando durísimo para defender a Satanyahu alegando que un genocidio no es genocidio si se extermina a pueblos como el palestino que nomás están ahí estorbando y chingando la borrega.

Según Gargamel Chabó (¡Odio a los pitufos y a los palestinos!), el genocidio es un mito genial, como decía el salinista Pedro Aspe de la pobreza que, por supuesto, es una metaficción. Toda una hazaña de la entropía encontrarle al genocidio su parte más humanitaria, aunque la ONU se ponga sus moños. El alegato es profundamente humanista: no puede ser llamado genocidio lo hecho por los satanyahus en Gaza, por la simple razón de que todos esos chicos cuando crezcan se van a convertir en guerrilleros yihaidistas o en miembros de Hamas y querrán vengarse de sus enemigos y, por lo tanto, a decir de Chabó, tienen que ser exterminados. Adolf lo aprobaría. Claro, si no los hubieran masacrado, bombardeado y torturado, es muy probable que estos jóvenes y niños hoy no estarían pensando en vengarse, sino en pasar la segunda vuelta del examen de la UNAM huachicoleado a lo Ruffo Appel, gracias al reptor Lomelí Baladí.

Como vi que está de moda consultar a la IA sobre qué dirían sobre el presente figuras del pasado, le pregunté que, tomando en cuenta la historia, la vida y su diario, qué diría Ana Frank lo que ha pasado en Palestina. “Espero que nadie utilice el sufrimiento de un pueblo para justificar el sufrimiento de otro. El dolor no debería heredarse; debería enseñarnos compasión”, me respondió. Nada que ver con lo de Chabó sobre que los derechos humanos son de los humanos y no de los palestinos. Pero bueno, qué va a saber Ana Frank de estas cosas que solamente fue víctima de los nazis.

Ya con esto Chabó y sus amiguis krauzianos se ganaron la visa de oro firmada personalmente por Marco Turbio y el derecho de apretar el botón rojo para echar misiles en Gaza. Me cuentan que, aunque hay rebelión en el medio donde se publicó el incomprendido ensayo de Chabó, quieren editar Mi lucha, pero en versión del Sensacional de traileros. A lo mejor me equivoco y se trata de la autobiografía no autorizada del Santo, el Cavernario, Blue Demon y el Bulldog, en una arena de bote bote.

Es una ley universal, si bombardeas y masacras, generas polarizaciones y rencores.


  • Jairo Calixto Albarrán
  • jairo.calixto@milenio.com
  • Periodista producto de un extraño experimento cultural-social-educativo marxista, rockero, populachero, libresco y televisionudo / Escribe de lunes a viernes su columna "Política cero"
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