Mayer o la padroterapia intensiva

Ciudad de México /

Lo que nos faltaba era que en lugar de guardarse y regalarnos su silencio, Sergio Mayer salió a justificar su salida de la Casa del Pueblo para irse a La Casa de los Famosos. Sus argumentos son más aguados que los de Trump para justificar su deseo de ir a tomar Groenlandia y el bombardeo a Venezuela. Por lo menos se hubiera puesto un uniforme de therian para que fuera más creíble. Qué le costaba pedirle su botarga de dinosaurio a Xóchitl Gálvez para ganarse al público conocedor.

Ya con el uniforme de cuadrúpedo o de depredador dominante, que el diputeibol nos explicara con todo comedimiento por qué en esta legislatura tiene nueve asistencias de 62.

La pura Padroterapia intensiva.

Como quiera que sea, Sergio Mayer dio una explicación francamente obtusa y paticonfusa sobre por qué prefería la Casa de los Famosos a la Casa del Pueblo. Pues en algo relativamente parecido al español, Mayer aseguró que quería participar en un experimento social. ¡Pazuzu y pasumecha! Como si no supiéramos de qué se tratan los realities, Mayer explica que son un formato novedoso (¡uy, súper novedosos!). O sea, casi nadie sabe que ahí todo está un poquito coreografiado, planeado y casi no se nota que las cosas están más arregladas que las peleas de Kahwagi. De veras, que alguien le explique a mi Sergio que el formato está más sobado que los melodramas del tío pinchi, JojoJorge Robero de Terrenos y de Ricky Riquín Canallín. Si en realidad el Checo quería hacer un experimento social, mejor hubiera ido a trabajar más seguido a su curul a pelearse con la opo. Si deveras quería generar debates y cuestionamientos, pues hubiera sido bueno verlo defendiendo a sus compañeros de sector y de partido, enfrentándose a las noticias falsas, dejándole ir la lámina a la derecha mediática, atacar al Cartel foxista del agua, ponerse bravo contra los arrebatos vendepatrias del PRIAN y tantas otras situaciones en las que ya de plano no se extraña como antes su ausencia.

Pero quién dijo que todo está perdido, que Sergio venga a entregar su corazón. Digo, todavía está tiempo de reivindicarse y en vez de andar haciendo ridículos, el señor Mayer podría hacer encendidas críticas contra el ICE, o contra Milei y el furro mayor de Trump. También podría ir a apañar a Cabeza de Vaca, la misma Vaca, que anda ahí gritando que es un perseguido político, como si fuera su Abelito.

Hay gente malvada que exige que a la próxima casa que se meta Sergio Mayer, que no de mala nota sino que sea la Casa Usher.


  • Jairo Calixto Albarrán
  • jairo.calixto@milenio.com
  • Periodista producto de un extraño experimento cultural-social-educativo marxista, rockero, populachero, libresco y televisionudo / Escribe de lunes a viernes su columna "Política cero"
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