Al ritmo de “perdóname mujer, por ser tan facho”, el grupúsculo de fanáticos derechairos anticuatroté se le fueron cual therians rabiosos a Salma Hayek por su apoyo a la presidenta Sheinbaum y al proyecto de estímulos a la industria cinematográfica. Una cosa un poquito derechueca y resentida solo porque Derbez no puedan seguir medrando con películas que te hacen añorar las historias de albures y ficheras.
Debe ser gacho imaginar un cine nacional sin la quinta versión de No manches Frida.
Sin embargo, cabe decir que los derechosaurios tienen todo el derecho a odiar a Salma por no tener el mal gusto de haber apoyado a la ex candidata del PRIAN, Xóchitl Gálvez (que quiere armar con chicles el desembarco panista de Bahía de Cochinos), ni va con los Alazrakos a la recontraterapia de fake news, leperadas y guarreces, ni chilla como Krauze (el fan de Satanyahu que con un tuit supuestamente solidario con Sandra Baticuevas 2 Rojo de la Vega, solo acabó de desprestigiarla. Es que a doña Alessandra le da por organizar sus ondas pandilleriles al grito de “¡Ora, puto!” (¡qué elegancia la de Francia!) en homenaje a los ayuwokis y a la falsa generación Zzz. Lo gacho es que luego se hace la “vístima” con su propia versión de La Rosa de Guadalúmpen.
Como quiera que sea, si quieren linchar a la Hayek es muy su derecho, pero no hagan el ridículo como Brozo, el Trujillo ultraderechoso, que puso un tuit bien chafa diciendo que no le gustan las Salmas, que él prefiere el totopo. ¡Dum dum dum tssss! ¡Pazuzu y pasumecha! ¿Quién le escribirá los chistes, Pedrito Sola?
Lo de la Dotora Denise Dresser sí descendió a los niveles de Ferriz. Mira que salir a regañar a mi Salmita para que no ande apoyando dictaduras (bueno, ella es como Kast, el presichente chileno que afirma que Salvador Allende fue un dictador y Pinochet un demócrata). Imagínense, mi Denise que está con los Chuchitos en fuga, los prianistas que cobran los apoyos del Bienestar, de Caldedrunk que facho de corazón, y tiene nostalgias por la Dictadura perfecta. Solo le faltó que le dijera a la Hayek que no tenía derecho a opinar sobre México porque no vive en México; el argumento de los therians del ultracoservadurismo que defienden que la Cayetana, Agustín Paje, Abascal (el líder de Vox al que quiere hacer en España lo que en Argentina y EEUU) y que aplaude que los alazrakos y Cabeza de Vaca la misma vaca vayan de vendepatrias a Washington.
Y ahí siguen cantando “perdóname mujer, por ser tan facho”.