Pues cuenta la notabilísima periodista Olga Wornat que cuando Fox, Martita y Caldedrón demostraban su espíritu democrático y de defensa de la libertad de expresión la censuraba y perseguía, el nada oportunista Julitititito Scherer le ofreció representarla como abogado (aducía que tenía altos contactos en el Poder perjudicial), por la módica cantidad de cien mil dólares cash. Lo que no se aclaró fue si el junior tóxico que anda desprestigiando el legado de Don Julio, los pidió el efectivo o una transferencia. Por supuesto Olga lo mandó a freír espárragos.
También contó un conocido de la infancia como mel periodista Juan Pablo Becerra Acosta, que el junior era peor que el niño bulleador de Toy Story, y con altos grados de perversidad. Luego, según cuenta el máster, ese Julito se metió en muchos negocios derechuecos y don Julio tenía que intervenir para salvarle el cuello.
Esto pone de relieve la clase personajillo que es Scherer Jr., hablando de bajezas y traiciones, perdón de Sin Venganza ni peldón, tecleado a cuatro patas. Un libelo donde AMLO es tan manipulable que casi casi ideó la invasión de Groenlandia, uniformó a los del CIE y presentó a Trump con Satanyahu y Epstein.
Así como están las cosas, no sería raro que luego de empecinarse en dejar la imagen de López Obrador como alguien al que es fácil dorarle la píldora (si eso fuera cierto los 17 Monreales estarían en la Selección mexicana de panbol para el Mundial), Julito pronto le ofrecerá sus servicios al Javo Milei para defender su dos mil por ciento facha Reforma laboral. Esa que devuelve al proletariado a la esclavitud (no, perdón, en el esclavismo había más humanismo) pues busca libertariamente y ojetemente poner salarios de hambre, desparecer cualquier derecho sindical, establecer vacaciones a contentillo del patrón, salarios dinámicos -pero a la baja- como en Ticket máster, cero aguinaldos y 12 horas de trabajo al día. Y todavía la versión Milei del #SacoDePus, alegaba que para qué querían vacaciones los trabajadores, qué no hay nada mejor en la vida que ser explotado en la chinga a chambear.
El sueño húmedo del tío Pinchi.
Por eso en su concierto en Buenos Aires Bad Bunny gritaba que “¡El que no salte votó por Milei!”. Aquello fue una explosión canguro.
Los que se pusieron, no como marsupiales sino como gremnlins, fue toda esa banda de artistas prianistas-trumpistas cuando Salma Hayek reconoció el trabajo de la presidenta Sheinbaum. Se les cayó el pelo.