Dicen los que saben que, si Maricori le fue entregar el Premio Nobel de la Paz a Donald Trump, en consecuencia y para no ser menos y darse un paseo por la Sala Oval, todos los ganadores del Premio Pagés de periodismo ya se quieren ir de huele moles a Washington a entregarle su distinguido y fino galardón de los ultraderechosos mediáticos al buen Donald. Primero porque es un buen compañero, porque es un buen compañero (¡Canten fuerte!), y para reconocerlo como el mejor periodista que ha dado el mundo mundial.
Igual que al tío Pinchi (al que nadie peló en su nuevo melodrama en la OEA, esa cosa tan fea), el cheto de chetos ni una selfi le concedió a Maricori, pobrecita. A pesar de que se le rebela, lo acusa, lo señala y lo cuestiona, Donald prefiere a Delcy Rodríguez. La presidenta les asegura cierta seguridad a los gringos frente a todos los venezolanos que en aplastante mayoría los odian a profundidad.
Se les dijo, ni Roma ni Trump le pagan a los traidores.
Una lección también para Cayetana Ávarez de Toledo, la otra Kinky Téllez española, que airadamente desde su curul aseguró que el PAN de España, léase el Partido Popular, no van a permitir que Delcy sea presidenta de Venezuela. Y entonces el diputado Gabriel Rufián que no puede ser más incisivo le dijo mientras se reía: ¿Y cómo piensan impedirlo?
Así, tanto Cayetana como Isabel Ayuso, con tal de quedar bien con Trump, son capaces de obligar a Julio Iglesias (el cuasi olvidado cantante acusado de viejo cochino, acosador y mano larga) vaya a la Casa Blanca a entregarle a Donald el Premio al macho del Siglo. Todo mientras canta aquello de: “Soy un truhán, soy un señor”.
A Trump le gustará Julio porque fácilmente estaría en los archivos secretos Epstein, y porque simbolizó los valores de la otra España, la que huele a caña, franquismo y veda. Ambos podrían gozar de los ejercicios humanitarios del ICE, esa Gestapo de nuevo cuño.
Más ahora que Trump les quiere dar rienda suelta para que la gente aprenda a no manifestarse en su contra. ¿Para qué perder el tiempo con diálogo, negociación y comprensión, si todo se puede arreglar con más y mejor represión?
Igualito que con Groenlandia. De qué sirve un problema artificialmente creado, si no lo puedes resolver con una agenda invasora, amenazadora y manchada.
Puede crear una tercera guerra mundial, una guerra civil, una guerra con los que se supone son sus amigos de la OTAN. A Trump le gusta el método de Caldedrunk de agarrar a escobazos a los panales.