Hay gente malvada y de mala fe que creen que el atentado contra Donald Trum fue en realidad un autentado como los que los malditos comunistas alegan con toda su inquina que se aplicaron Kinky Téllez y la señora Rojo de la Vega que es tan demócrata que no quiere que haya recuento de votos en la Alcaldía Catémoc donde quiere ser la nueva Sandra Baticuevas. Igualito que la ministra Piña, que se autodenomina demócrata y quiere que los ministros, magistrados y jueces sigan siendo designados por dedazo como la candidatura de Xóchitl. A mí me encanta la ministra que mientras se hace la vístima como debe de ser, arma más complós que el subjefe Diego con Salinas de Gortari. Ella, en vez de tener su Carlitos Ahumada -que ahí viene para echarle lodo a Chayito Real-, tiene a su Alititito Moreno.
Así es, no puede ser que el comunismo internacional ande tirando cizaña solo porque el atentado al candidato republicano se veía tan dudoso que cualquiera diría que el atentado se había hecho tan mal, que parecía que Loret, mejor conocido como Lord Montajes, había estado involucrado en su manufactura.
Lo dudo, son infundios del marxismo trasnochado, pues aunque la situación trumpiana parecía sacada de un capítulo de The Boys (una serie donde los súper héroes representan la impostura más facha), luego luego se ve que todo fue real y conforme a derecho.
Algo solo comparable con las reelecciones de Alititito Moreno y Markititito Cortés, o los melodramones reguetoneros de Yunes Jr. que, acusado de mil tracalerías, como buen panista se declara perseguido político. ¡Qué raro!
Es como la Femexfut que cuando los Ratones verdes está en aprietos por su voracidad, lo primero que se les ocurre
a los voraces e inútiles dueños es traer al sobrevaloradazo de Javier Aguirre.
Mejor que pongan a la dotora Dresser, sería más útil, aunque podría estresar un muchito hasta a los aficionados.
Lo mejor fue la reacción de lo muy poco que queda del xochilismo y del prianchuchismo que, en su nada delirante sueño guajiro, ya les urge que Trump invada México con sus rednecks como si fuera el Capitolio.
Y todos estos numerazos de los derechairos son al ritmo de las coreografías de Malinche, el musical donde Nacho Cano hace ver a Hernán Cortés como un progre buenaondita, mientras explota salvajemente a los migrantes que trabajan en su mina de carbón.
En todo caso, lo único que hará Trump será abducir a Acosta Naranjo para ponerlo como ejemplo de lo que no debe hacer un derechairo.