Trump y Maru Krampus

Ciudad de México /

En un acto que muestran sus grandes dotes de estadista, mi Donald envió a Melania a presidir el Consejo de Seguridad de la UNU en plena guerra contra Irán, que es como cuando mi licenciado Peña le pidió de la manera más atenta a la Gaviota que saliera a regañar a los mexicanos por andar esparciendo la idea de que la Casa Blanca formaba parte de un atraco en despoblado.

Claro, Trump se sentía tan sacalepunta creyendo que ya tenía ganada la guerra con Irán, que recurrió a su esposa para que en la misma institución que tanto ha peluseado, hablara sobre la niñez y el pacifismo luego de haber bombardeado una escuela de niñas en lugar de un objetivo militar. Es lo malo de tener a Satanyahu calibrándole la puntería a los armamentos yanquis.

Lamentablemente, para el Cheto tamaño caguama, esta bonita jugada no le sirvió de nada, las críticas a su falsa narrativa de la lucha por la democracia y el humanismo se fue como al agujero como la mugre en el lavadero. Esa espeluznante acción nos recordó la imagen de aquellos niños vietnamitas que corrían desnudos y aterrorizados por las bombas de napalm que les arrojaban los malditos yanquis.

Ya evaluándolo fríamente, la dictadura trumpista no es muy diferente a la dictadura de los ayatolas. Igual desprecio por quienes piensan diferente, siempre en contra de la ciencia y la libertad de expresión, rechazo total a la agenda feminista y LGBTTQ+, han construido gobiernos teocráticos y con economías de guerra, y cuya mentalidad es ultraconservadora, nivel Yunque-PRIAN. Por eso suena profundamente ridículo que Krauze, con su torcida retórica ultraderechosa, nos quiera hacer creer que Trump en su infinita bondad busque llevar la democracia occidental a aquellos páramos. Por donde medra el ejército gringo, no crece la yerba.

En el Medio Oriente todo le está saliendo tan mal a Trump —que hace ver a Nixon y a Bush como si fueran Médicos sin fronteras— que ya solo le falta sacar su arpa para ver arder el mundo. En su delirio, quiere declararle la guerra a España porque el presidente, Pedro Sánchez, no resultó tan agachón como el resto de los líderes europeos que están encarnados en Milei.

Isabel Ayuso, la Kinky Téllez española y Abascal, el Caldedrunk hispano, ya quieren que Trump fumigue a todos los zurdos.

Preocupa que Trump, en sus arrebatos epsteinianos, quiera invadir Chihuahua solo porque la gober panista, Maru Krampus, se hizo un caserón más caserón que el de Mar-a-Lago y la Casa Blanca juntos, con todo y cursis adornitos dorados.


  • Jairo Calixto Albarrán
  • jairo.calixto@milenio.com
  • Periodista producto de un extraño experimento cultural-social-educativo marxista, rockero, populachero, libresco y televisionudo / Escribe de lunes a viernes su columna "Política cero"
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