Marco Turbio salió a anunciar puras cosas bonitas, agradables y empáticas: el que se meta con Satanyahu se mete con nosotros los fachos y no tendrá derecho a visa para entrar a la tierra prometida de Trumplandia… ¡y yo en chanclas! Se hubiera esperado tantito el secre de Estado —que nos hace extrañar a Kissinger— a que nos vistiéramos para tan noble ocasión.
No sabe Marco Turbio que sus amables amenazas nos ponen a tronar porque nos hace mucha ilusión que los MAGA nos linche, o que los del ICE nos agarren gentilmente a garrotazos y luego nos manden a los humanitarios tambos de Bukele.
Seguramente a nadie se le ocurriría criticar a Satanyahu por la naturaleza prístina de su humanismo, la manera tan generosa con la que se comporta en su vecindario y, sobre todo, porque tiene a su lado al señor Ben GVir que nunca ha demostrado su gusto por la si, si, si, sicopatía al tratar a los palestinos con un espíritu que sin duda aplaudirían Hanna Arendt y Ana Frank. Si les preguntaras a través del Chat Gpt (hoy de moda) sin duda aprobarían todo lo que han hecho los satanyahus en Gaza y sus alrededores. Pero si hay algún temerario comunista que critique a Satanyahu, mejor que no lo dejen entrar a Estados Unidos, por no saber valorar a los héroes verdaderos.
En estos momentos en que la libertad de expresión esta bajo ataque (ya se sabe, la dictadura comunista de Claudia Sheinbaum quiere estropearle al tío Pinchi y sus sobris, los Alazrakos, los Lorets y Ferriz su producción de noticias falsas, delirios informativos y narrativas derechuecas, al exigirle que sus alucines estén basados en hechos reales, no se vale) la gente como Kinky Téllez y el Porfirio Díaz del PRI sueñan con ir a un lugar de gran país como Trumplandia donde se defiende la libertad de expresión, siempre que no cuestionen a mi Donald. Él está para defender la democracia, no para ejercerla.
Es bueno saber que el terraplanismo está encabezado por gente en las antípodas de la megalomanía: Satanyahu sintiéndose Moisés (casi asegura que fue él quien acabó con Goliat a misilazos), Trump convertido en Baby Yisus y ahora Abefacho Espriella en la onda mística dizque tocado por el Espíritu Santo. ¡Santas sectas satánicas, Batman!
Con razón Infantino creía que Trump era el nuevo profeta Mimí y por eso le quería entregar a la FIFA por un puñado de dólares, pero se la peleichon. Lo siento por Mikel Arriola de la Femexfut, que ya quería ser el monaguillo de Trump.
Don Marquito, un mendrugo de visa, plis.