El egoísmo político

Ciudad de México /

El sistema político actual ha reflejado una carencia de conciencia histórica. Ahora se ignora completamente la necesidad del mexicano; es decir, se le exige un nivel de conciencia acerca de temas que no les es posibles acercarse. Por ejemplo, la reciente reforma al poder judicial. El séquito intelectual (quizá liberal o conservador) criticó el actuar de la democracia mexicana, pero hay que tener cierto nivel de conciencia y revisar el privilegio personal. No siempre es posible acceder a información jurídica, y mucho menos, la mexicana.

Se encuentra en las leyes y sentencias del país un lenguaje demasiado formal, exclusivo y excluyente a la masa. Así, volvemos a ignorar un problema histórico, el cual viene desde tiempos de independencia y porfiriato: la accesibilidad del intelectualismo. Las universidades piden cierto promedio o exámenes aprobatorios a los cuales solo aquellos que tienen o mucho tiempo o el dinero necesario para pagar un curso pueden acceder. El nivel educativo superior está encerrando el conocimiento para sí mismo, y a la vez, se lo exige a aquel que no tuvo la posibilidad de tenerlo.

El problema es, sin lugar a duda, más profundo. La eterna pelea entre ideologías y partidos no intenta comprender la sociedad mexicana actual. Continúa exigiendo y pensando desde lo personal. Por ejemplo, la reciente intervención de Trump en Venezuela. El intelectual opina desde la lectura y la teoría, jamás desde el conocimiento empírico. Se ignora que nos encontramos en una situación similar, y aún así, hay gente pidiendo una segunda intervención americana, por simples diferencias ideológicas con el régimen actual.

El derecho mexicano actúa de igual manera. Se ha encerrado en sentencias imposibles de leer, códigos llenos de lagunas y la exigencia constante de un conocimiento extenso sobre lógica jurídica. ¿Por qué hemos de hacer lo público privado? ¿Qué es lo que busca este egoísmo? ¿Más trabajo? Busca un cambio, y a beneficio personal.

El egoísmo político intenta retroceder en la historia de México. Beneficiarse a expensas del pueblo mexicano es una acción que ha ocurrido a lo largo de la historia. Aclaro, hasta el momento, no ha ocurrido una transformación que busque el interés colectivo. Se debe buscar, en contraste, la accesibilidad y conciencia del político. Por ejemplo, Suecia lo consiguió. Desde 2012, cada ley publicada debe estar en un lenguaje simple, para el uso de toda su población. Aquí, por alguna razón, conservamos nuestro silencio.

No podremos tener un cambio hasta que nos demos cuenta de que lo necesitamos. Claro, de igual manera, el país cambiará hasta que el político deje de comprar la jaula más grande sin darse cuenta de que sigue siendo preso.


  • Jesús Antonio Mendoza
  • Estudiante de Derecho en el Instituto Tecnológico Autónomo de México. Colaborador en la sección de literatura de Telediario Radio y El Supuesto, periódico universitario del ITAM.
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