Jesús Antonio Mendoza
  • Estudiante de Derecho en el Instituto Tecnológico Autónomo de México. Colaborador en la sección de literatura de Telediario Radio y El Supuesto, periódico universitario del ITAM.
  • Adiós a las armas

    Podrán existir varias respuestas a esto, pero la oficial (y a la que yo me suscribo) es por el trastorno bipolar que padecían.
  • Spinoza y el orgullo de resolver lo irresoluble

    Spinoza fue honesto. Pero la honestidad del intelectual que cree poder resolver a Dios es la arrogancia disfrazada de rigor.
  • El concepto de muerte

    Sigamos las corrientes filosóficas. Podemos continuar creyendo en victorias pasadas, en movimientos que nos son ajenos, en protestas como nuestra única manera de sentirnos útiles como ciudadanos.
  • El evangelio apócrifo de María Magdalena

    Hoy le invito a que deje el dogma y siga el ejemplo de Dios. Sí, es una herejía, pero ¿para quién? Me considero católico, pero jamás pondría el amor del prójimo por debajo de la autoridad de un obispo.
  • Pasiones divididas

    Y ahí está el precio real: cada hora que dedicas a ese rigor teórico es una hora que no escribes ficción.
  • Sísifo en la cátedra

    Lo más peligroso es que el sistema funciona porque nos enseña a dudar de nosotros mismos.
  • La esencia de amar

    Deje de leer y salga a buscar al amante. Salga y déjese de palabrerías. Así, le aseguro, alcanzará el mayor grado de intelectualidad.
  • ¿Quién nos escucha cuando le hablamos a Dios?

    Rezar, entonces, es participar en esta libertad. Pero no rezamos con palabras solamente. Eso sería quedarse en la superficie, en lo que Spinoza llamaba el "primer género de conocimiento" —el de las imágenes confusas, los signos arbitrarios. La oració
  • La muerte del intelectual

    Esa contigüidad se rompió. Los escritores de hoy, como la escritora argentina Mariana Enríquez, que domina el terror literario con una precisión que nadie discute, han abandonado, con orgullo, el papel de intelectual.