2 de octubre

Laguna /
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Hace 58 años sucedió la masacre de Tlatelolco. No solo fueron los eventos del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas, sino también en la Escuela Nacional Preparatoria, Ciudad Universitaria y Lecumberri. Las bengalas fueron solo un anuncio del cinismo para continuar la masacre. Ahora, ¿por qué pasó? ¿Cómo?

Podemos escoger respuestas según nuestro poder o partido político, pero me parece erróneo. Quizás podríamos ignorar la falsedad de quienes creen que todo se reduce al PRI de los 60. Gustavo Díaz Ordaz era el presidente y, cuando confesó ser el culpable del asesinato de los estudiantes, la Cámara de Senadores en Donceles retumbó de aplausos. Para mí, esto solo es más de la tragedia. A partir de ese día comenzó el odio por las manifestaciones y el derecho de huelga.

Se dice que ese día se combatió al comunismo en México. No hay comentario más ignorante que aquel que dice que el movimiento estudiantil pudo ser el inicio de una revolución comunista. Las ideas presentes en las manifestaciones eran las de cualquier otro estudiante durante la década de los 60. El comunismo siempre ha sido temido por los adultos, cuando su cambio inicia por los jóvenes.

Estamos a casi 60 años y podemos seguir exigiendo lo mismo. El cambio por el que pelearon los estudiantes no ha sido resuelto. El país sigue igual, y los partidos que han tocado la silla del águila jamás han pensado en atender las necesidades del pueblo. Es nuestro trabajo, como juventud, mantener la memoria viva este 2 de octubre. Si nos permitimos callar, alguien más continuará la masacre. El fascismo no descansa; el libertario calla. ¡La izquierda vencerá! ¡Patria o muerte!

  • Jesús Antonio Mendoza
  • Estudiante de Derecho en el Instituto Tecnológico Autónomo de México. Colaborador en la sección de literatura de Telediario Radio y El Supuesto, periódico universitario del ITAM.
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