Hace 60 años un acontecimiento en Juanchorrey, Zac.

  • Areópago
  • Jesús de la Torre T. Pbro.

Laguna /

Juanchorrey es un pueblo al poniente de la ciudad de Zacateca a cerca de 90 kilómetros, fundado en 1731, por españoles venidos de Nayarit, cultivadores de la tierra y de ganado menor, españoles de sangre pero que ya para entonces es lo que cuenta poco. 

El pueblito en lo que es el final montañoso de la sierra madre, en las faldas de una montaña que luce por sus riscos y que dan sombra a esos pueblos pequeños desde las horas de la media cerca de una decena de pequeños pueblos, vivían del cultivo de la tierra, la ganadería y sus derivados, la maderería, la minería de superficie, la miel; la música de viento, etc., todo esto antes del narcotráfico.

Católicos tradicionales, con el tiempo edificaron su templo dedicado a la Candelaria. Pueblo mariano donde pronto se arraigaron practicas de religiosidad popular. 

Por su ubicación geográfica, desde la época de la Reforma, los lugareños tienen el recuerdo de sacerdotes que se defendían de la persecución del Estado mexicano, desde la época de Benito Juárez hasta la revolución cristera. 

Los lugareños conservan la memoria del P. Félix de la Castañeda, quien ejercía su ministerio en ranchos de la sierra hasta que un día alguien le engañó y cayó en manos de la tropa, que, con engaños a la gente, lo trasladó a Jerez y ahí lo martirizaron y fusilaron.

El pueblo se culpó de la muerte de su sacerdote, y no faltó quienes dijeran que el Obispo de Zacatecas no quería nombrarles un sacerdote en castigo por no haber sido capaces de defender a su sacerdote. Infundado juicio que vino a sanarse después de muchas suplicas que los lugareños hicieron al Obispado.

Por 1950 se nombró a un Vicario Fijo. Para 1966, se ordenó sacerdote a quien escribe esta columna semanal. Celebró su Primera Misa, en Juanchorrey, el 5 de febrero de 1966. 

En los años posteriores, nativos de esta tierra, vinieron siete presbíteros más que, desbarata el argumento del castigo de Dios, sobre ese pequeño pueblo, que en estos tiempos vive la suerte del desamparo por la violencia del narcotráfico, pero cuenta con la riqueza de su gente trabajadora y emprendedora. 

Hace poco murió el P. Pascual Correa, brillante maestro en el Seminario de Zacatecas, el 9 de agosto el P. Tobías de la Torre, después de 57 años de ministerio sacerdotal entre campesinos laguneros. 

Por la que muchos laguneros comemos tortillas nixtamalizada

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