Los engaños fascinantes del dinero

  • Areópago
  • Jesús de la Torre T. Pbro.

Laguna /

Desde los tiempos en los que gobernaba éste país el General Porfirio Díaz, se tenía la convicción histórica de que pobre de México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos. 

Hoy en día, muchos no piensan así. Diplomáticamente se dice que se trata de una bendición para México, cosa que históricamente no compagina cuando sabemos que perdimos más de la mitad del territorio nacional allá por 1847 y que en menos de un siglo, Estados Unidos propició 90 invasiones al territorio nacional. 

Pero por esas transformaciones mentales que genera la ideología, como justificación de una posición injusta, nos fuimos acostumbrando a pensar, que así estaba bien, que no había de otra, máxime que comenzamos a darnos cuenta que los norteamericanos eran muy ricos mientras acá de este lado se arrastra la cobija

Y cuando se muere, cualquier petate es bueno.

En el escenario entre naciones, los Estados Unidos, le sacaron raja a las dos guerras mundiales haciéndose ricos con la venta de armas a los que por cualquier cosa se pelean. 

Apoyaron la creación de organismos internacionales para asegurar la paz, pero cuando esas normas no les conviene para sus intereses, las hacen nulas; y, cuando la ONU vota a favor de un tópico que a los norteamericanos no les agrada, así se queden sólo ellos e Israel, les vale gorro que todo mundo no les apoye, ellos siguen con su mundo aparte. 

Pero eso sí, se quejan de quienes no observan las reglas internacionales que ellos han puesto.

Al iniciarse la década de los años 90, del siglo pasado, desde un teatro de la ciudad de Durango, recién derrumbado el muro de Berlín, el Papa Juan Pablo II dijo que ese no era un signo de triunfo del sistema capitalista, que fue lo que menos entendieron los Estados Unidos y se autonombraron triunfantes, cuando ya se tenía años que investigadores sociales hablaban de un mundo multilateral, modo de pensar que no cuadra con la arrogancia de la diplomacia norteamericana. 

Ahora los diplomáticos norteamericanos toleran que frente a ellos se hable de la multilateralidad, no refutan en público, pero ellos siguen con su juego prepotente. 

Se enojan por lo que hizo Rusia en Ucrania, pero no dicen que ellos ya tenían ocho años de asedio a los ucranianos que no piensan como ellos. 

Recientemente pusieron sanciones a las naciones que comercien con Rusia, pero dañaron economías de los sancionadores, pero eso sí, otra vez los Estados Unidos ganan mucho dinero. Toda guerra es reprobable.

Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite