Los seminaristas en iniciales pasos de la historia

  • Areópago
  • Jesús de la Torre T. Pbro.

Laguna /

Por cumplir 60 años de ordenación, quien esto escribe, celebró una Misa en el Seminario, en honor de alrededor de 40 muchachos seminaristas, la mayoría de la Diócesis de Gómez Palacio. 

Hace 60 años, aún no se celebraba Misa en el idioma castellano. 

Pero el rito de ordenación sacerdotal y Primera Misa se celebró en latín y español. 

Los laicos eran pocos en los altares y ahora abundan, pocos allí han llegado por rectos caminos eclesiales, otros por ser amigos de los sacerdotes y otros porque no deja de ser una pasarela social que da renombre y lucidez. 

Estamos en tiempos diferentes a seis décadas atrás.

Hace 60 años, en Torreón se vivían las motivaciones del Concilio Vaticano II. 

Las favorecían el hecho de que su primer obispo, Dn Fernando Romo Gutiérrez había sido un participante entusiasta; el hecho histórico de que Torreón era una ciudad nueva y los campesinos que en aquellas tierras de entonces eran 300 propietarios, pasaron a 30,000; el tren se sentía que apenas había llegado a estas tierras; la industria y los bancos asentaban su presencia histórica.

El audaz Dn. Fernando Romo Gutiérrez, como primer obispo, con tres parroquias en la ciudad, cinco en el campo; veintiséis presbíteros religiosos en la ciudad y trece en el campo, iniciaron el caminar de ésta Diócesis de Torreón sin dormirse a la sombra de los mezquites, huisaches, nopales, nogales, etc., que son parte del paisaje de este desierto, sino que anduvieron los caminos internos para encontrase con el pueblo y el obispo, además, encontrándose con cuanto evento se realizaba en las Diócesis de México, para pedir seminaristas que estaban en los últimos años de teología, ordenarlos aquí y esperar pacientemente que se arraigaran en estas tierras, a los pocos años, ya en la Diócesis de Torreón, eran más los que venían de fuera.

Asomaron los problemas en el caminar de los procesos históricos, surgió el conflicto eclesial y no faltaron, laicos y sacerdotes, que pidieran que éstos últimos se regresaran a su tierra, y Dn. Fernando no quiso, argumentando que no había recibido a niños. 

Los decires llegaron por prensa a otros obispos que un día, en reunión episcopal le preguntaron: 

¿Cómo te va con tus presbíteros promovidos?”, a lo que contestó, “son gente madura que sabe reflexionar la pastoral”. 

Ahora, en la citada misa de 60 años de vida sacerdotal, se les ha dicho a los jóvenes seminaristas: “embárrense de pueblo, no le pidan dinero ni coche, no se ordenen buscando dinero, celebren bien la Misa y los demás sacramentos, no regañen al pueblo sino caminen con él”.

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