“Un partido llamado católico”

  • Areópago
  • Jesús de la Torre T. Pbro.

Laguna /

En los últimos años nos ha ido mal con la historia ya que hay muchas voces influyentes en la sociedad que alientan a no estudiarla y, al cumplir con esta tarea, la persona ignorante de los procesos históricos admite como cierta cualquier afirmación sobre la historia, sin comprobación. 

El criterio histórico debe ser un anhelo noble, sagrado. 

Cuando la mente, sobre todo la de los jóvenes, está vacía de historia, entonces hay campos aptos para que entren verdades a medias, mentiras, engaños. 

La historia bien estudiada crea personalidades firmes, rectas, esto sin olvidar que la interpretación de la historia es plural, pero no así los hechos.

Cuando Francisco I. Madero andaba en su movimiento político se hablaba también de “Un partido llamado católico” expresión de una la cautela de un antiguo jacobino positivista que ni por nada quería que algún día se presentara para los ciudadanos mexicanos, una denominación política con algún contenido cristiano. 

Madero pronto fue asesinado y políticos de su tiempo culparon a tal partido de ser culpable. 

Y lo que se sabe, es que algunos dirigentes de tal organización tuvieron alguna colaboración, no todos los partidarios; y los obispos mexicanos, en Carta Pastoral, reprobaban el hecho, pero el Obispo de Nayarit no fue de la mima opinión, y entonces nació la acusación generalizada dizque de la complicidad de la Iglesia, pero ni el partido católico ni la jerarquía apoyaron a Huerta. 

Con el usurpador, no.

Carranza tampoco fue tan maderita ya que su unidad era muy tenue. Pero una vez muerto Madero, fue convertido por Carranza en bandera política. 

Los villistas fueron recibidos con mucha alegría en Guadalajara, porque se decía que ellos no eraran anticlericales como los carrancistas. 

¿Dónde estamos? La historia que es maestra de la vida, nos invita a conocerla, meditarla y no fiarnos de quienes se ocupan en presentárnosla como un pensamiento único de interpretación. 

Por ejemplo, si hoy se habla del humanismo mexicano, ¿Qué nada aportan Cristóbal de las Casas, Fray Julián Garcés, Vasco de Quiroga, Fray Juan de Zumárraga, Eusebio Quino, los sacerdotes hermanos Plancarte, Anacleto González Flores, Alfonso Junco? Corremos el riesgo actualmente por caminos del pensamiento único como lo propaga el nefasto neoliberalismo.

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