El que arriesga no necesariamente gana.
Florestán
M+.- Cuando al mediodía del jueves 25 de julio de 2024 se conoció que Ismael El Mayo Zambada, había sido secuestrado por Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo Guzmán, y entregado a agentes del FBI en un pequeño aeródromo llamado Santa Teresa, al sur de Nuevo México, un sudor frío empezó a correr por la espalda de altos funcionarios de los últimos gobiernos del PRI, del PAN y del mismo Andrés Manuel López Obrador.
Cuando luego se supo que en la operación participaron agentes del FBI, que lo recibieron allá, el sudor frío los congeló.
Nadie en la historia del crimen organizado mundial se había mantenido más de 40 años como el número uno intocable e intocado, jamás detenido y sin haber pisado una cárcel y manteniendo su jefatura en el narcotráfico vía el cártel de Sinaloa.
En cuanto López Obrador conoció el caso le surgió la preocupación por lo que pudiera declarar, falso o cierto, el capo que, como otros, en esas condiciones adquieren una especie de fe pública y su palabra es la ley. Al que mencionan lo hunden.
Por eso, y sin dejar el agobio, en nueve ocasiones solicitó al gobierno de Estados Unidos información, convencido de que no había sido Guzmán López el que lo había traicionado, trasladado a Estados Unidos y entregado al FBI.
Al día siguiente, el embajador Ken Salazar, su aún amigo, publicó un comunicado confirmando que los dos delincuentes estaban detenidos, que Guzmán López se entregó voluntariamente y que ningún elemento estadunidense operó en territorio mexicano, lo que ratificaría en una declaración el 9 de agosto, en el mismo sentido, avalando la del abogado de Zambada quien sostuvo que había sido traicionado y secuestrado.
El punto, ahora, es que al reconocer este gobierno lo que se sabía desde aquel 25 de julio de 2024, que fue recibido y detenido por agentes del FBI en aquel aeródromo, se denuncia la intervención de esa agencia en territorio mexicano, lo que no sé cómo vaya a acabar ni a dónde lo vaya a llevar.
RETALES
1. MENSAJE. El exembajador Salazar hizo ayer una declaración en la que repite la de hace dos años: que él no supo, que ningún agente estadunidense intervino en México, que ni el avión ni el piloto eran suyos. O sea, que no supo nada;
2. PILOTO. Sobre el piloto, la FGR dijo ayer que Estados Unidos lo deportó a México, que aquí siguió delinquiendo, fue detenido y deportado en uno de los paquetes de entregados. Fue identificado como Mauro Alberto Núñez Ojeda. La pregunta es, ¿por qué lo deportó Estados Unidos y no lo procesó allá?; y
3. MESA. No es la mesa que más aplaude pero es la que más recibe. Es la mesa directiva del Senado. Higinio Martínez y Óscar Cantón Zetina la quieren. Pero ahora saltó ese prócer, Noroña que busca, delirantemente, repetir. Extraña reflector y, sobre todo, recursos. No hay modo.
Nos vemos mañana, pero en privado