Si preguntamos cuál es el mayor problema de la humanidad, podríamos responder que la corrupción, la violencia, la pobreza, la desigualdad, la captura económica o la concentración del poder.
Pero detrás de ellos hay personas tomando decisiones.
El mayor problema de la humanidad es cómo pensamos y la raíz es la ausencia de metacognición.
Durante mucho tiempo creí que mejorar consistía en aprender más: leer, estudiar, trabajar y escuchar a gente que supiera cosas que yo no sabía.
Sirve, pero puedes aprender durante años y seguir equivocado.
Mejorar también implica desaprender.
Desaprender una idea que recibiste de tu familia, de la escuela, de la religión o de la sociedad a la que perteneces.
Muchas de esas ideas llegan en la infancia antes de que se puedan analizar y terminamos defendiéndolas como propias.
La metacognición consiste en revisar cómo estamos pensando, qué información tomamos en cuenta, cuál ignoramos, qué emoción influyó y por qué nos cuesta tanto aceptar que podemos estar equivocados.
Algunas de las peores ideas y decisiones de la historia salieron de gobiernos, universidades e intelectuales muy preparados.
Pero les faltaban mecanismos para cuestionar esas ideas, detenerlas y corregirlas.
Una persona inteligente también puede equivocarse y mientras más preparada sea, más recursos puede tener para justificar su error.
Puede escoger los datos que le convienen, citar a quien le da la razón y presentar una mala conclusión de una manera que parezca seria.
Por eso la crítica es algo que debemos agradecer y además debemos buscarla.
Hasta una burla puede servir si señala algo que nadie cercano se atrevió a decir.
Hay que preguntarnos qué parte puede ser cierta.
Pensar mejor no consiste solamente en encontrar los errores de los demás.
También consiste en descubrir cuándo estamos usando nuestra inteligencia para defender una idea que ya deberíamos haber corregido.
Estimado lector lo invito a buscar todo tipo de crítica, cambiar nuestra actitud hacia ella y practicar la metacognición para descubrir qué ideas, reacciones y errores seguimos defendiendo solo porque ya forman parte de nosotros.
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