El consumismo

Tamaulipas /

Existe una enfermedad muy contagiosa que se expande por el mundo y es ya una pandemia. No figura en el listado de enfermedades de la OMS, ni se enseña en las Facultades de Medicina y no existen vacunas ni medicamentos contra ella.

Se presenta tanto en formas agudas como crónicas. Los síntomas son variados: Individualismo, competitividad y pérdida de solidaridad. Son frecuentes las adicciones, los estados de estrés y las conductas compulsivas. Ésta enfermedad se llama: Consumismo.

Ha surgido como consecuencia de haberse impuesto en el mundo la cultura que prioriza tener cosas materiales, acumular fortunas y detentar poder.

Existen corporaciones que para sostenerla agreden al planeta deforestándolo, contaminándolo y envenenándolo, su voracidad de lucro no tiene límites ni consideraciones.

En un mundo de tanta desigualdad e inequidad, esta enfermedad no respeta edad ni condición económica. Continuamente crea nuevas necesidades, tanto para los que viven en la opulencia como en la pobreza. Provoca un estado de insatisfacción permanente, ya que hace que siempre se apetezca algo más.

Es preciso unirnos y construir una nueva cultura de amor a la vida, en la que crezcan y se desarrollen las nuevas generaciones. ¿Es esto posible? ¡Claro que sí!

¿Qué hacer? No nos quedemos paralizados ni seamos meros espectadores. Todos tenemos que ser protagonistas.

Seamos conscientes: Qué todos estamos interrelacionados entre todos y con toda forma de vida; Sobre lo que consumimos cada día; Qué nos urge redefinir el concepto de pertenencia que nos ayude a mirarnos a nosotros mismos y a reconocer nuestras necesidades vitales: Aire puro, agua limpia, alimentos saludables, albergue digno, amor al prójimo, espacios sustentables para desarrollar nuestra creatividad, y promover la amistad, la armonía, el aprendizaje y la actividad física.

Concienticémonos también que no se requiere de un aparato publicitario para ésto, no lo necesita. Que no es cuestión de “desarrollarnos” ni de tener, sino de vivir en plenitud, y qué es la fuerza del amor a la vida la que abre paso y triunfa. Autor anónimo.

Amigo lector, nuestros hijos lo merecen... hagámoslo por ellos. Usted, ¿qué opina?


  • Jorge Reynoso M.
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