Tomar decisiones es un proceso que requiere asumir posturas claras y firmes por un lado, y de valentía y capacidad para arriesgarse, por el otro.
Muchas veces nos sentimos paralizados, incapaces de decidir, imposibilitados de tomar riesgos y aceptar sus consecuencias. Y ese es un problema fundamental al momento de tomar decisiones: El miedo a asumir riesgos y las consecuencias que traerán consigo esas decisiones.
Cuando sentimos miedo a decidir esperamos a que las cosas cambien, nos permitan ver el panorama más claramente y sentirnos seguros de la decisión que queremos tomar.
Este es justamente el drama que produce el miedo: La incapacidad para tomar riesgos, la inmadurez para tomar una decisión sin tener todos los elementos de juicio.
El miedo es útil cuando nos invita a ser prudentes y a evaluar los riesgos, pero comienza a ser inútil cuando nos paraliza y no nos permite tener la madurez para asumir las consecuencias de las decisiones tomadas.
Comprendamos que toda decisión tiene un precio a pagar y que de toda postura asumida hay que enfrentar las consecuencias; que nunca tendremos una garantía absoluta de nuestras decisiones, pero sí, de comprometernos a asumir sus consecuencias y de corregir algunas situaciones desfavorables que se vayan presentando.
No asumir la responsabilidad es una conducta adolescente, requerimos de nuestro adulto, cuya madurez y valentía nos permitirán tomar posturas claras y firmes e ir sorteando los hechos que se presenten a partir de nuestras decisiones razonadas, sentidas y asumidas con pie de plomo. Miguel Frik.
Amigo lector: ciertos de la incertidumbre que genera tomar decisiones y de las repercusiones que de éstas emanan, antes que dejarlas a la intuición, a la percepción o hasta a la suerte, afine su experiencia, su buen juicio, su creatividad y su claridad de expectativas.
Y consciente que no todo mundo piensa como usted, antes de decidir, cuestione sus suposiciones y valórelas. Asienta que quien no corre riesgos difícilmente triunfa, y que el valor para aceptar la responsabilidad de tomar una decisión es lo que diferencia a las personas ordinarias de las extraordinarias. Usted ¿qué opina?