La edad

Tamaulipas /

Si debo elegir entre callar o gritar, grito, porque callar es renunciar. Cuando debo optar entre la charla amena y el debate ardiente, elijo el segundo, porque renunciar a confrontar ideas es optar por el silencio, y el silencio es un mal consejero cuando se tiene cierta edad.

En el caso de tener que mentir para que me acepten, pues que no me acepten, porque fingir después de los años es robarle sentido a la vida. Más vale que no me quieran por lo que soy, que tener que inventar a quien no soy para que me quieran.

Si sabiendo tengo que declarar que no sé, para que quien no sabe piense que sabe más que yo, o decir lo que sé, aunque los que escuchan piensen que no sé lo que digo, elijo lo segundo, porque prefiero que me odien por lo que sé y no que me quieran por mi ignorancia.

Si los que me escuchan no saben la diferencia entre el debate y la convivencia, entre la pelea y el consenso, transformando adversarios de un momento en enemigos definitivos, no me queda más remedio que seguir pagando el precio de ser como soy, porque si dejara de serlo traicionaría a todos los años que me condujeron hasta el presente.

En otras palabras, de esa charla entre mí y yo nació la persona que hoy soy. Mayor, pero joven. Adulto, pero adolescente. Peleador, pero caballero. Son esas las armas para luchar contra el peor enemigo de los muchos años... la vejez.

Es por todo esto y más, que siempre que puedo me dejo llevar por el joven que me habita, porque la edad podrá afectar al cuerpo pero no al niño que llevo dentro, y permitir que los años amordacen y oxiden a ese infante rebelde, es caer en la emboscada que la vejez le tiende a todos los que dejan de tener esperanza en el mañana y se rinden a los achaques que los años les regalan. No me cabe la menor duda de que moriré muy joven, aunque mi cuerpo sea muy pero muy viejo. ¡Ojalá usted también! Bruno Kampe.

Amigo lector, convenga que: Saber envejecer es una obra maestra de la sabiduría, y una de las partes más difíciles del gran arte de vivir. Que si los hechos son los que hacen la vida, busque siempre “HACER”, aún estando viejo. Que si los años arrugan la piel, renunciar al entusiasmo... arruga el alma. Usted ¿qué opina? . 

  • Jorge Reynoso M.
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