Anatomía de una cobertura: las muchas muertes de 'El Mencho'

Ciudad de México /
Luis M. Morales

El abatimiento de El Mencho, líder del cártel más poderoso del mundo, ha sido con toda razón la noticia dominante en los medios de información y entre opinadores en los últimos dos días. Pero lo es de manera muy distinta, según la inclinación política de cada cual. Si bien hay un consenso de que se trata de un logro de las fuerzas armadas y constituye un éxito político para la presidenta Claudia Sheinbaum, en la manera de abordar la nota y revisar las implicaciones predomina una interpretación a partir de los sesgos a favor y/o en contra del gobierno.

Las portadas de diarios de la línea editorial más antagónica amanecieron este lunes con un despliegue magnificado de bloqueos, autos y negocios quemados; aparente radiografía de un país en llamas. Mapas de una república pintada casi toda en rojo, aun cuando los incidentes, salvo en cuatro entidades en las que se concentró la reacción, hubiesen sido aislados. Y aunque para el momento del cierre de sus ediciones del domingo estaban enterados de que de los 252 bloqueos y narcoataques solo quedaban una veintena en marcha y que durante la madrugada se liberaron todos, las páginas mostraban a un país al borde de una guerra civil. No obstante, a las 8 de la mañana de este lunes, el gobierno informó puntualmente del alcance de lo sucedido y presumió un control completo de la situación.

Más interesante es el abordaje por parte de analistas y columnistas. La mayor parte de los artículos de opinión publicados este lunes abordan, de manera predominante, el riesgo de que el descabezamiento produzca un incremento de la violencia. Unos enfatizan la fragmentación que suele darse cuando desaparece el líder y da lugar a una cruenta batalla entre sus lugartenientes; Denise Dresser y Sergio Sarmiento lo señalan desde el título mismo de su columna (Pisar Mercurio, Cabeza de la Hidra, respectivamente). Otros parecerían estar más preocupados por la capacidad de respuesta del CJNG frente al Estado mexicano ahora que hay un ataque frontal por parte del Ejército. Los dos enfoques no son excluyentes, pero el matiz es importante: el primero, la fragmentación, debilitaría al cártel en cuanto a entidad todopoderosa; mientras que el segundo, reacción en contra del Estado mexicano, le atribuye una respuesta unida y corporativa. Pero en ambos casos hay una coincidencia: la muerte de El Mencho puede detonar un incremento de la violencia.

Algunos lo ven como posibilidad, otros lo dan por sentado. Diego Enrique Osorno afirma que la violencia que viene superará a lo que vimos en Culiacán, otros como Alberto Capella simplemente advierten de un riesgo y la necesidad de afrontarlo. León Krauze y David Saucedo, un especialista citado por The New York Times, temen a tal grado esa reacción que hacen pensar que el abatimiento del capo podría ser contraproducente: “Si el CJNG lleva su agravio y su batalla a todo el país, México puede acercarse peligrosamente a un punto de quiebre”, dice Krauze; mientras que Saucedo no se queda corto: la muerte de El Mencho es buena noticia para Estados Unidos, pero “una mala noticia para México porque los cárteles más pequeños significan cárteles más violentos, y los homicidios y otros delitos aumentarán”.

Al respecto resulta más interesante el enfoque de Viri Ríos y el de Vanesa Romero, al ofrecer argumentos para el análisis. Viri señala tres factores de los que dependerá el detonamiento de la violencia o no tras la desaparición del líder del CJNG: el grado de rentabilidad de la que goza el negocio, la verticalidad de la organización y claridad en la línea de sucesión, y la capacidad del gobierno para mantener el control del territorio. El balance que hace de estas tres variables deja un saldo más bien preocupante. Por su parte, Vanesa hace un planteamiento que conviene sopesar: habría que preguntarse en qué medida el descenso en el número de homicidios de los últimos meses tiene que ver con el control hegemónico del CJNG en buena parte del territorio respecto a sus rivales. Al abatir a El Mencho, señala la analista, Sheinbaum hace una apuesta de alto riesgo, porque decide no conformarse con esa especie de Pax Narca.

Otros articulistas prefirieron espulgar la noticia para procurar ángulos críticos con respecto a la 4T. Jesús Silva Herzog y Carlos Loret aprovechan el mérito de Sheinbaum para demeritar a López Obrador. Mejor que hablar de lo que la Presidenta hizo es abordar lo que el ex presidente no hizo. Y, en todo caso, el logro de Sheinbaum ni siquiera obedece a su iniciativa, según Loret, porque es resultado de la presión y la intervención disfrazada de parte de Estados Unidos.

No es el único que resalta este ángulo. Héctor de Mauleón y Raymundo Riva Palacio también lo hacen, aunque difieren categóricamente en un punto importante. Mauleón asegura que el impacto del descabezamiento del cártel será menor del que se piensa porque El Mencho ya no cumplía funciones operativas, dedicado como estaba a andar a salto de mata y con la salud delicada. Por el contrario, Riva Palacio afirma que era líder absoluto y aseguraba el enfoque empresarial y la maquinaria sofisticada con la que opera el imperio.

Por su parte, Roberto Zamarripa hace una consideración a tomar en cuenta. El verdadero combate al poder del CJNG pasará por afrontar una verdad incómoda: su penetración en las estructuras políticas. Los otros cárteles se habían caracterizado por comprar protección y complicidades; el de El Mencho en hacerse de la propia autoridad, particularmente en ámbitos locales. No basta con descabezar a esta organización, habrá que “desintoxicar” a la política contaminada peligrosamente por el narco.

Y con todo, la mayor parte de los opinadores, los citados y otra veintena que publican este lunes, coinciden en que se trata de un logro para el gobierno de Claudia Sheinbaum, hacia afuera y hacia adentro. Implica riesgos, sí, pero le ofrece un margen de maniobra adicional frente a las pretensiones intervencionistas directas de parte de la Casa Blanca.

Más allá de visiones catastrofistas sobre la reacción del CJNG, que van debilitándose al pasar las horas, la pregunta de fondo es si se trata por fin de un punto de inflexión en el combate a los cárteles. El inicio o no de un debilitamiento significativo del poder del crimen organizado. El optimismo cauto de unos y el pesimismo crónico de otros es más que explicable. Pero bien a bien es imposible saberlo en este momento. El gobierno parece decidido a hacerlo, ojalá; tendría que asegurarse de que los 25 agentes que perdieron la vida este domingo no hayan caído en vano.


  • Jorge Zepeda Patterson
  • Escritor y Periodista, Columnista en Milenio Diario todos los martes y jueves con "Pensándolo bien" / Autor de Amos de Mexico, Los Corruptores, Milena, Muerte Contrarreloj
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