Mercado interno mexicano

  • ABCD
  • José Cruz Hernández Moreno

León /
Únete al canal de Milenio

El mercado interno de México constituye uno de los pilares fundamentales de nuestra economía. Representa alrededor del 70% del Producto Interno Bruto (PIB), lo que lo convierte en el principal motor de la demanda agregada. En un contexto de incertidumbre global marcada por tensiones comerciales, posibles aranceles y volatilidad en las cadenas de suministro, fortalecer este mercado interno no es solo una opción, sino una necesidad estratégica para reducir la vulnerabilidad externa, impulsar la productividad y generar prosperidad compartida.

Históricamente, la economía mexicana ha mostrado una dualidad: un sector exportador dinámico, especialmente en manufacturas vinculadas al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), y un mercado doméstico que enfrenta retos estructurales como la informalidad, la concentración de poder de mercado y brechas de productividad. Durante 2025, el crecimiento del PIB se moderó a niveles cercanos al 1%, impulsado en buena medida por la demanda externa, mientras que el consumo privado avanzó de forma más moderada (alrededor del 1.1% anual en algunos reportes). Aun así, la demanda interna demostró resiliencia gracias al fortalecimiento del ingreso de las familias, los aumentos salariales y la inversión social.

Uno de los avances más notables ha sido la recuperación del poder adquisitivo. Los incrementos al salario mínimo han sido de los más altos entre los países de la OCDE en años recientes, lo que ha contribuido a reducir la pobreza laboral y a ampliar la participación de sectores históricamente rezagados en el consumo. Las remesas, que superan los 60 mil millones de dólares anuales, y los programas de bienestar actúan como amortiguadores, sosteniendo el gasto de los hogares incluso en periodos de desaceleración. El Indicador Mensual del Consumo Privado del Inegi ha alcanzado máximos históricos en términos absolutos, aunque las tasas de crecimiento anual se han moderado, reflejando una base elevada y presiones como la inflación residual y el costo del crédito.

La inversión en infraestructura juega un papel central. En 2025 se destinaron cientos de miles de millones de pesos a trenes, carreteras, energía, obras hídricas y salud. Hacia el periodo 2026-2030 se contempla una inversión pública y mixta de gran escala, orientada a cerrar brechas logísticas y energéticas que limitan la competitividad. Esto se complementa con el nearshoring: México ha captado niveles récord de Inversión Extranjera Directa (más de 34 mil millones de dólares en el primer semestre de 2025 en algunos reportes), aprovechando nuestra cercanía a Estados Unidos. Sin embargo, el reto es que esta inversión se traduzca en mayor valor agregado nacional y no solo en ensamblaje.

Para consolidar el fortalecimiento del mercado interno se requieren acciones complementarias. Impulsar la competencia efectiva, mejorar la vinculación entre educación y sector productivo, ampliar el acceso a financiamiento para mipymes, invertir en innovación y digitalización, y garantizar un suministro energético confiable y asequible son elementos clave. La revisión del T-MEC ofrece una oportunidad para profundizar la sustitución regional de importaciones, especialmente de Asia, en cadenas estratégicas como electrónica, electromovilidad, farmacéutica y minerales críticos.

Un mercado interno robusto no implica cerrarse al mundo, sino equilibrar la apertura comercial con el desarrollo de capacidades productivas propias. Cuando las familias tienen mayor poder adquisitivo, las empresas nacionales encuentran demanda suficiente para innovar y crecer, y las regiones rezagadas se integran a las cadenas de valor, el crecimiento se vuelve más inclusivo y resiliente ante choques externos.

El fortalecimiento del mercado interno mexicano es una apuesta de largo plazo por la soberanía económica, la reducción de desigualdades y un modelo de desarrollo más equilibrado. Los avances en salarios, programas sociales y el Plan México sientan bases importantes, pero su éxito dependerá de la ejecución efectiva, la colaboración público-privada y la capacidad de traducir la atracción de inversión en productividad y bienestar compartido. Solo así México podrá transformar su enorme potencial demográfico y geográfico en un crecimiento sostenido que beneficie a la mayoría de su población.


Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite