Año 7: Samuel, Mariana, Félix

Monterrey /
Únete al canal de Milenio

La elección de Nuevo León en 2027 no será únicamente la batalla por suceder a Samuel Alejandro García Sepúlveda: será también la elección que determine cuánto poder conservará Samuel cuando deje de ser gobernador, verdadera dimensión del llamado “año siete”. Mientras PRI, PAN y Morena consumen tiempo resolviendo candidaturas, alianzas, vetos y fracturas internas, Movimiento Ciudadano enfrenta una paradoja distinta: tiene demasiadas piezas y necesita decidir qué tablero quiere jugar.

La apuesta nacional ya está trazada. MC pretende competir solo en 2027, disputar las 17 gubernaturas sin coaligarse con PRI y PAN, y aprovechar el deterioro de los partidos tradicionales para convertirse en la segunda fuerza política del país. Dentro de esa estrategia, Nuevo León no es una plaza más: retener el estado es uno de sus objetivos explícitos. Eso cambia completamente la lectura de la sucesión. Nuevo León dejó de ser solamente el territorio político de Samuel García. Para Movimiento Ciudadano es ahora uno de los activos fundamentales de su proyecto nacional. Perderlo significaría demostrar que el fenómeno naranja tuvo fecha de caducidad; conservarlo permitiría argumentar exactamente lo contrario: que el modelo iniciado en Jalisco y continuado en Nuevo León puede sobrevivir a sus gobernadores fundadores.

Por eso resulta interesante la versión que comienza a circular sobre una eventual redistribución de las piezas: Luis Donaldo Colosio hacia Sonora; Mariana Rodríguez hacia la gubernatura o, adelanto mi especulación, a una diputación local; Samuel García buscando posteriormente una diputación federal y Miguel Ángel Flores ocupando eventualmente la gubernatura interina o, si el amiguismo se impone, desplazando a Martha Herrera en la candidatura para Monterrey. ¿Y el interino? Probablemente Raúl Lozano Caballero, a quien ya placean en eventos y en espectaculares.

Mi escenario puede confirmarse o no, ahí están las cartas y, como en el tango, se tallan en un posible destino electoral. Timing mediante, Colosio tomaría el camino de Sonora, y ese vacío tiene dos nombres para llenarse: Mariana Rodríguez Cantú y Félix Arratia. La transformación de MC en una fuerza nacional obliga a Jorge Álvarez Máynez y a la dirigencia naranja a pensar más allá de los intereses del gobernador saliente. Ya no estamos frente a un partido pequeño administrando candidaturas testimoniales: estamos frente a una organización que pretende desplazar al PRI y al PAN como alternativa nacional frente a Morena. Y, para esa ambición, Nuevo León es indispensable.

Por eso la candidatura naranja probablemente terminará resolviéndose con una ecuación bastante menos sentimental de lo que sugieren los rumores: conocimiento, competitividad, negativos, estructura territorial, capacidad para conservar el voto independiente y posibilidad de enfrentar simultáneamente a Morena y a una eventual alianza opositora. En esa ecuación aparece Félix Arratia como una posibilidad que no debería descartarse simplemente porque hoy parezca menos evidente.

Samuel García necesita ganar 2027 dos veces. La primera, conservando Nuevo León para Movimiento Ciudadano. La segunda, construyendo su propia viabilidad política después de entregar el Gobierno. De ahí que resulte insuficiente observar exclusivamente quién encabezará la boleta naranja. El verdadero diseño sucesorio no consiste en colocar una sola pieza en Palacio de Gobierno. Consiste en distribuir todas las piezas sin perder el control del tablero. Año siete: Arratia, gubernatura; Mariana, diputación local; Mike, Monterrey; Raúl, interino; Samuel, diputación federal. ¿Contra el destino nadie la talla?


  • José Jaime Ruiz
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite