Viejos los cerros … y reverdecen

Jalisco /
Únete al canal de Milenio

Me he puesto a pensar en estos días varios hechos que se han conjuntado para que reflexionar en estos puntos:

La inesperada muerte de mi amigo Marco Antonio Godínez Enríquez, catedrático universitario en esta etapa de su vida y presidente de un colegio de abogados, a la edad de 72 años; cuando todos lo veíamos en condiciones óptimas de salud. Me hacía el honor de agradecerme la lectura de esta columna semana a semana.

Las visitas a un hospital para acompañar a un familiar enfermo donde me llamó sobremanera la atención la enorme cantidad de adultos mayores y muy mayores necesitados de atención y cuidados (con diversas dolencias y en algunos casos serías afecciones) que te llevan a reflexionar sobre uno mismo y los suyos cuando lleguemos a esta condición.

Lo difícil que es para algunos comer, caminar, la movilidad en camas, y el dolor que sus enfermedades conllevan y que me recuerdan el “valle de lágrimas” de la oración católica.

Los datos de la encuesta inter censal 2025 del INEGI dados a conocer en la semana, y que exponen una realidad a medio camino entre cada censo, desde el de 2020, sin todavía llegar al de 2030. Y que de manera general muestran que el país alcanzó los 130.9 millones de habitantes, reflejando una población que crece a un ritmo más lento pero que envejece de forma acelerada. Y eso que no toman en cuenta a los paisanos que viven en otros países incluyendo los de Estados Unidos que se estiman en 40 millones de personas –incluidas los doce millones que son mexicanos por nacimiento viviendo allá-.

El país llegó a 130,911,314 habitantes, manteniendo una tasa de crecimiento promedio anual cercana al 0.7%. Del total, el 51.9% son mujeres y el 48.1% son hombres. La edad media promedio se incrementó de 29 años en 2020 a 32 años en 2025. La Ciudad de México registra la edad mediana más alta del país (37 años), mientras que Chiapas se mantiene como la más joven (26 años). El promedio de hijas e hijos nacidos vivos por mujer disminuyó de 2.1 a 1.9 en comparación con el censo de 2020.

Pero por lo que ve a los mayores de sesenta años los datos también aportan interesante información: se revela un crecimiento exponencial de este grupo. El envejecimiento de la población avanza de manera más acelerada de lo proyectado históricamente por las autoridades demográficas. Lo que se me hace extraño porque el envejecimiento es objetivo de conformidad con las tasas de fecundidad y nacimiento. Solo hay que esperar el paso del tiempo, con un requisito único: no morir (o que otros lo faciliten, en este violento país).

Los datos más detallados sobre la población de 60 años o más exponen que México alcanzó los 19.1 millones de personas en este rango de edad (frente a los 15.1 millones reportados en el Censo de 2020). Este grupo representa el 14.7 % de la población total del país. Y en perspectiva, en 1970 este sector significaba apenas el 5.6 % del total. Con una aceleración que dejó en ascuas al Consejo Nacional de Población que esperaba que llegáramos en 2030 a este número.

Les fallaron los cálculos actuariales a todos: INEGI, CONAPO, INAPAM, y a los actores más destacados IMSS, ISSSTE y las AFORES de la CONSAR; que serán los paganos de las pensiones y jubilaciones correspondientes, en cada caso. Independientemente de las jubilaciones tempranas que nos exhiben por doquier en las instituciones del sector público: Suprema Corte, CFE, PEMEX, Banco de México, NAFIN, etcétera, etcétera; más las que mañana salgan a la luz. Los nombres ya los sabe usted: Gurría, Zedillo, Fox, Valadez, Ortiz, etc. etc.

Según el INEGI el aumento de adultos mayores se refleja directamente en la economía familiar. El porcentaje de hogares en el país que recibe ingresos por jubilación o pensión subió del 13.0 % al 16.6 % entre 2020 y 2025. Los hogares que complementan sus ingresos mediante programas de gobierno aumentaron del 25% al 41.4 %.

A nivel nacional la tasa de analfabetismo bajó, pero el analfabetismo remanente está fuertemente concentrado en la vejez. Del total de personas que no saben leer ni escribir en el país, el 61.4 % tiene 60 años o más.

El informe subraya que este acelerado envejecimiento ejerce una presión histórica sobre los sistemas de salud pública y demanda la pronta estructuración de sistemas de cuidados, tareas que actualmente, nos dicen, recaen de manera desproporcionada sobre las mujeres dentro del hogar. Esto último es lo que me parece que en México se no ha sabido afrontar: la presión creciente -y que ya será permanente- sobre los sistemas de salud pública (dado que la privada puede llegar a ser inalcanzable en sus costos) y que ningún gobierno actual ni pasado ha logrado ya ni siquiera digamos remontar, sino simplemente entender y prever hacia adelante. Quién sabe si en Dinamarca sí. Porque aquí… no.

Continuaremos el análisis la próxima semana, desde otra perspectiva.



LAS MÁS VISTAS

Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite