Eliot Ness (Illinois, 1903-Pensilvania, 1957) nació para ser famoso, primero como agente del Tesoro que enfrentó en los años 30 del siglo XX a Al Capone, el poderoso hampón que manejaba el contrabando de alcohol en una época en que este estaba prohibido en Chicago.
Después fue famoso como personaje de televisión al frente de un grupo de agentes de la ley incorruptibles apodado Los intocables.
Ness y Los intocables, teniendo como arma clave la evasión de impuestos, minaron el imperio de Capone, quien en 1931 fue acusado de 22 casos de evasión fiscal y de cerca de 5 mil violaciones de la Ley Volstead (prohibición de vender alcohol), por lo que fue condenado a 11 años de prisión.
Para mediados de los años 30, Ness, como director de seguridad pública de Cleveland, se las vio con un criminal llamado El asesino del torso, un predador serial que desmembró al menos a 13 víctimas.
El episodio del desmembrador, quien nunca fue aprehendido y cuya identidad es desconocida, se considera un fracaso en la trayectoria del agente.
El asesino del zodiaco y El fantasma, que en 1946 sembró el terror en Texarkana, son sólo dos de una larga lista de predadores reiterativos que han eludido la acción penal.
Entre 2000 y 2001, la policía de Turquía fue desafiada por un homicida que repartió en varios distritos de Estambul piernas desmembradas pertenecientes a seis mujeres y dos hombres. Sólo una de las víctimas ha sido identificada. Del resto, las autoridades no hallaron los cuerpos, sólo piernas.
En La autopista de las lágrimas (Columbia Británica, Canadá), un corredor de la vía 16 entre Prince George y Prince Rupert, se han encontrado entre 40 y 50 mujeres indígenas y es escenario de desapariciones desde 1970.
Entre 1960 y 1970, un hombre acabó con la vida de entre 30 y 38 personas en la ciudad de Cali, Colombia. El monstruo de los mangones, como se conoce al elusivo criminal, insertaba agujas en el corazón o el tórax de las víctimas, además de que las agredía, violaba y torturaba. Asimismo, el individuo utilizaba ocasionalmente jeringas para extraer la sangre de los menores y adolescentes, a quienes las autoridades encontraban pálidos.