¿Estamos preparados para dejar los billetes, las monedas y pagar y cobrar todo de manera digital? Más vale ir preparándonos también en lo cultural.
No se trata de una simple ocurrencia modernizadora. La inminente ley, recién aprobada en el Senado, no sólo busca adaptar la economía a los pagos digitales y electrónicos; pretende, además, cautivar poco a poco al contribuyente: primero, en el pago de trámites gubernamentales y, después, en la adquisición de bienes y servicios.
En entrevista, Roberto Cavazos, presidente del Instituto de Contadores Públicos de Nuevo León, explica que poco más de la mitad de las transacciones económicas en México se realiza todavía en efectivo. Según el especialista, esta reforma obligaría a la economía informal y a los pequeños comerciantes a migrar al pago con medios bancarios digitales, lo que traería consigo una fiscalización mucho mayor. Aclara que los billetes y las monedas no desaparecerán de inmediato, pero sí aumentará de manera gradual el uso del pago electrónico. Un ejemplo es el transporte público de Nuevo León, que ya es digital con tarjetas de recarga o con aplicación.
La ley responde a la necesidad del Gobierno de recaudar más, ampliar el padrón de contribuyentes y fiscalizarnos mejor. De ahí que se incorporen la CURP biométrica, el expediente digital ciudadano y hasta el registro nacional de telefonía celular, con lo que el Estado tendría un monitoreo individualizado, operado con sistemas de inteligencia artificial. No van por un sector: van por todos nosotros, para fomentar el cumplimiento tributario sin necesidad de crear nuevos impuestos.
¿Cuándo y en qué medida se logrará la digitalización económica? Una vez que se publiquen los detalles prácticos, en un plazo máximo de tres años estaremos al 95 por ciento de esa visionaria economía digital. El reto irá más allá de lo técnico: serán la adaptación cultural y la ciberseguridad. Por un lado, la alcancía de cochinito pasará a ser un recuerdo; por otro, tendremos que acostumbrarnos a cuidarnos de los robos electrónicos. Preparémonos.