La urgencia por resolver los problemas que acarrea el tráfico vehicular en el Área Metropolitana de Monterrey lleva a buscar soluciones creativas y reactivas que poco funcionarán si no se aplican de manera integral y, sobre todo, adecuadas a los hábitos culturales reales de movilidad.
La intención de escalonar los horarios escolares, como ya lo hacen algunas empresas, es en teoría una buena idea. En la práctica, la realidad es más cuestionable.
Si usted es padre de familia y tiene dos o más hijos en distintos niveles escolares, ¿cómo le caería repartirlos y recogerlos en diferentes horarios? ¿Estaría dispuesto a ampliar su jornada laboral o la estancia de sus hijos en escuelas con horarios extendidos?
Aplanar las horas pico escolares tiene ciertas ventajas: reduce la congestión vehicular en los alrededores de las instituciones educativas, disminuye las aglomeraciones y facilita el control en las puertas de los planteles.
Pero también hay desventajas. Complica la logística de los padres con hijos en diferentes grados, dificulta el uso de transporte escolar compartido y puede generar problemas en la organización docente, desde juntas y guardias hasta horarios de profesores. Además, las horas de salida pueden chocar con las jornadas laborales de los propios padres.
Este año, como ocurre cada periodo previo al inicio del ciclo escolar, aparece una nueva ocurrencia: antes fue la obligatoriedad del transporte escolar colectivo; luego, los carriles especiales para carpool. Cada propuesta puede tener ventajas, pero sin un análisis práctico y una consideración amplia de las distintas opciones de movilidad, seguirán siendo soluciones parciales e insuficientes.
Porque bajar a las familias de sus automóviles para subirlas al transporte público también implica un sacrificio que pocos están dispuestos a asumir con las opciones disponibles actualmente.
Pero si de lo que se trata es de cooperar, la pregunta es inevitable: ¿A qué estaría usted dispuesto a ceder y, al mismo tiempo, qué exigiría a las autoridades como garantía para ayudar a disminuir el caos vehicular y la contaminación ambiental que genera?
Ordenar la movilidad es válido. Escalonar horarios puede ser una alternativa. Compartir el automóvil también.
Pero cualquier medida debe ser consensuada, integral y acompañada de opciones reales.
Poner orden sí. Imponer soluciones no.