Quienes conocen la historia política de la UAT, saben que Humberto Filizola Haces, fue el último rector surgido del antiguo consenso entre los grupos universitarios, es decir, sin la injerencia del gobernador en turno, y el único que condujo a la universidad durante tres periodos consecutivos,
Para darnos una idea del tiempo que consumió el rectorado de Filizola Haces, le diremos que inició en el ocaso del gobierno de Américo Villarreal Guerra, transitó por el sexenio de Manuel Cavazos Lerma y concluyó en la parte final del mandato de Tomás Yarrington Ruvalcaba.
Desmantelados y apaciguados los viejos liderazgos universitarios, el fiel de la balanza para los siguientes rectorados se traslada al tlatoani en turno.
Jesús Lavín Santos del Prado llega a la rectoría con el visto bueno de Tomás Yarrington y es relevado prematuramente, al confrontar con el gobernador Eugenio Hernández, quien coloca a José María Leal Gutiérrez al frente de la universidad.
Enrique Etienne Pérez del Río llega con la bendición de Egidio Torre Cantú y entrega la estafeta a José Suárez Fernández, identificado con el proyecto del gobernador Francisco García Cabeza de Vaca.
Historia sucinta de las últimas sucesiones universitarias, en donde Guillermo Mendoza Cavazos, se prepara para convertirse en el sexto rector de la UAT del Siglo XXI, con el aval del mandatario en turno.
Más allá del proyecto de universidad que ofrece y de ser el segundo candidato a rector, que proviene de la Secretaría de Finanzas de la UAT, la aspiración de Mendoza Cavazos se inscribe en una delicada coyuntura política: azules y guindas disputan la gubernatura, que estará en vilo al iniciar su rectorado.
Además, su rectorado será el primero que conduzca a la UAT, en un entorno político de gobierno dividido (el Ejecutivo en manos del PAN y el Legislativo en poder de Morena) y lo que esto significa en términos de gobernabilidad, para la Máxima Casa de Estudios de Tamaulipas.
Contador público por la UAT y maestría en negocios por la Universidad de Exeter, Inglaterra, Guillermo es hijo de uno de los mejores catedráticos que ha tenido la Facultad de Comercio: mi maestro Eduardo Mendoza Martínez.