Para la gente, el Santos siempre ha valido doble. Los momentos incómodos que se han vivido en los anteriores 15 meses provocaron que un amplio sector de la afición se haya retirado del estadio y de todo lo que significa Santos.
Todo se comprende con amplia objetividad porque a nadie le gusta pasar malos ratos.
En este torneo no se habían ligado dos victorias lo cual significa haber ganado en campo ajeno.
Como eso ya sucedió ahora le corresponde a la gente acudir al estadio, apoyar, estar con el equipo, darle la cara a la divisa que tantas satisfacciones le ha regalado a lo largo de los años y de la mutua historia.
Dos defensas centrales están imposibilitados de jugar por lo tanto será necesario suplirlos en el campo y desde la tribuna.
He aquí la tarea generosa que la gente deberá cumplir. Es casi un mandamiento que la afición debe cumplir.
Hoy, como en otras muchas ocasiones, el apoyo excitante deberá sentirse para no olvidar las buenas costumbres de antes. Además, se requiere.
El aliento es urgente ya que el rival es Cruz Azul y el presente que viven los cementeros es agradable.
Las posibles debilidades del “Equipo de Todos” deberán suplirse con presencia y aliento que contagie para impulsar a la victoria verde.
Entre todos se puede y se debe derrotar al visitante por eso este exhorto a ir al campo, meterse en el sentir del juego, aportar la buena vibra que haga actuar con solidaridad.
La encomienda es complicada tanto para los jugadores como para la afición pero con generosidad, espíritu de grupo y buena voluntad de las partes, se podrá obtener la tercera victoria consecutiva.
Es el juego de la afición; y se va a ver exigida.