La primera ronda de nuestra liguilla que siempre es atractiva no se apartó de lo que deseamos: sorpresas, inquietudes, novedades, sufrimientos y nuevas exigencias.
América puso pie firme a la sentencia. Obliga al León a ganarle en el Azteca, y eso, simplemente le complica la existencia a los verdes. No es imposible la hazaña pero está cerca de lo impensable.
El americanismo ya se ubica en semifinales y razones le sobran.
Monterrey contrató a Ortiz para no volver a sufrir, pero ya se metió al callejón de los conflictos.
Los Rayados tienen que ganar lo cual no se ve lejano pero podrán acordarse de sus obligaciones y luego volver a caer como el semestre pasado.
El campeón Tigres supo colocar su posicionamiento con jerarquía. Le exigirá al #6 de la tabla general a derrotarlo, y eso también pone tierra de por medio.
Pumas tiene derecho a provocar otro tipo de necesidades a su gente. Si lo eliminan no pasará ningún susto porque sería el rebaño el ganador, y mucha gente prefiere tal hecho.
Las Chivas obligados a ser derrotados; con eso basta para aplaudirles.
Puebla tiene la desgracia de ser el #6. Aunque no se acepte este complejo hecho, sigue jugando por más que se pretenda ignorarlo.
San Luis le puso el cascabel a un gato que ya estaba herido por su propia arrogancia.
León podrá darse a la tarea de sorprendernos, y si eso llega suceder, muchos la pasarán muy mal.