El dólar cambia de rumbo

Ciudad de México /
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Durante ya mucho tiempo, la debilidad del dólar es uno de los grandes temas de los mercados financieros. La incertidumbre sobre la política económica de Estados Unidos, las dudas sobre sus decisiones comerciales y la búsqueda de oportunidades en otras economías contribuyeron a restarle fuerza a su moneda. Sin embargo, sería un error pensar que esa tendencia tenía que prolongarse indefinidamente.

Hoy hay razones para pensar que el dólar puede recuperar terreno. La escalada de las tensiones en Medio Oriente, el encarecimiento del petróleo y la búsqueda de activos de refugio están favoreciendo a la moneda estadunidense. Además, cuando aumenta la preocupación por la inflación y se anticipan tasas de interés más altas durante más tiempo, el dólar vuelve a ganar atractivo. El índice que mide su comportamiento frente a otras monedas importantes se encuentra cerca de máximos de 18 meses, mientras el peso mexicano ha llegado a cotizar alrededor de 18.40 por dólar.

Las tasas de interés son una pieza fundamental para entender lo que viene. Las minutas de la Reserva Federal correspondientes a su reunión de septiembre revelaron que la mayoría de sus integrantes consideraba probable otro incremento de tasas antes de terminar el año. La Fed ya había elevado su tasa de referencia a un rango de 3.75 a 4 por ciento, ante una inflación que sigue por encima de su objetivo de 2 por ciento. La persistencia de las presiones inflacionarias, los mayores costos de la energía y la fortaleza de la actividad económica hacen más difícil anticipar que las tasas bajen. La inflación estadunidense de esta semana será especialmente importante para conocer si esa postura se mantiene.

En México el panorama es distinto. Banxico mantuvo su tasa de referencia en 6.50 por ciento en septiembre, pero sus minutas dejan abierta la posibilidad de nuevos recortes si la inflación continúa moderándose y la debilidad de la economía lo justifica. La inflación anual subió a 3.45 por ciento en septiembre, desde 3.26 por ciento en agosto. El problema es que una reducción de tasas en México, mientras Estados Unidos mantiene las suyas elevadas o incluso las incrementa, estrechará el diferencial de rendimientos y puede restarle atractivo al peso. Banxico no tiene que seguir automáticamente a la Fed, pero tampoco puede ignorar las consecuencias que sus decisiones tienen sobre el tipo de cambio y los precios internos. Sigo pensando que es positivo que siga apreciándose el dólar, incluso por arriba de 19 pesos.

Esta semana comienza una nueva temporada de reportes corporativos. Entre los nombres más relevantes están JP Morgan Chase, Wells Fargo, Goldman Sachs y Citigroup, Johnson & Johnson, Bank of America, ASML y Taiwan Semiconductor. Los resultados permitirán medir la salud del consumo, el crédito y la inversión tecnológica. Las expectativas son elevadas de nuevo.


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