Coahuila y Torreón; 2025, reflejo de una salud cuestionable

  • Columna de Juan Noé Fernández Andrade
  • Juan Noé Fernández Andrade

Laguna /

Así como en las fiestas decembrinas expresamos y deseamos nuestros mejores sentimientos a la familia, a los amigos y en muchos casos lo hacemos extensivo al mundo entero, así lo tendríamos que referirnos también a las ciudades donde vivimos, nuestro estado, nuestro país.

La voluntad que nos permitimos manifestar en estas fechas, y que considero es un signo de lo que en verdad somos, abraza a propios y a extraños.

Yo hoy me pronuncio en ese cúmulo de deseos de bienestar a Torreón, a Gómez Palacio, a Lerdo, a San Pedro… a Coahuila y a Durango, por ser mis pequeños microuniversos donde vivo, respiro, sueño; donde formo parte de una familia, y agradezco a diario a mis amigos, a mis colegas, al periodismo. A la vida.

Quisiera no tener que referirme, dada mi bendita profesión, forma y estilo, a la cosa pública. 

Quisiera hablar –siempre con conciencia y conocimiento- solo de los buenos gobiernos municipales y estatales en la jurisdicción geográfica que habito y conozco. 

Quisiera destacar los avances, los logros, la materialización de obras, de ideas, de planes y políticas públicas que de veras le dan a cada niña, niña, joven, persona adulta y mayores, un bienestar real, sin mentiras ni falsedades.

Quisiera no seguir enterándome, o viendo, de abusos, ineficiencia e ineficacia, torpeza, rudeza, corrupción, desvíos, cerrazón, autoritarismo, negligencia de las autoridades municipales y del estado; incluyo a los empresarios, a los comerciantes, a quienes pudiendo aportar a una Laguna más justa y equilibrada, hacen lo contrario.

Quisiera dejar de informarme de amiguismos, de cuatachismos, de compadrazgos, de la orquestación de prácticas corruptas en la Laguna, en Coahuila y en Durango. 

Como ejemplo la asignación directa o por “licitaciones” de obras no solo millonarias sino de pésimo diseño, planeación y dudoso beneficio.

Quisiera mejor saber que, al menos en el sector salud de Coahuila se pondrán de veras a trabajar en su alta responsabilidad de prevención y atención a la salud. 

La población, y lo sostengo, padece en Coahuila de severos problemas, lo que se ensucia, sin falsedades, el desarrollo económico en la entidad. 

Coahuila sufre altos índices de enfermedades crónicas no transmisibles como el cáncer cérvico uterino, la obesidad, las afecciones cardiovasculares.

Punto y aparte son los embarazos de jovencitas de entre 14 y 18 años de edad, que se gestan por abusos y violaciones sexuales de hombres mayores. 

Al menos en Torreón las autoridades del área tendrían que aclarar este punto, enfrentarlo y despejar incógnitas. 

Aún peor es saber que casi una veintena de partos y sólo durante 2025 trajeron a esta vida a bebés con sífilis congénita. 

El Covid sigue, la insuficiencia renal, cánceres, leucemia y linfomas, van a la alza.

Sé, también, que en términos estrictos, el sector salud público en los cinco municipios laguneros coahuiltecas carecen no únicamente de medicamentos, sino de material básico y no se diga de aparatos y médicos (as) especialistas. 

Los centros de salud son mero membrete, representan una pesada nómina para el erario y su funcionamiento es cuestionable.

Ni para qué hablar de adicciones y alcoholismo. Aún más de enfermedades mentales.

Yo les pido, con absoluta seriedad, al gobernador Manolo Jiménez y al alcalde Román Alberto Cepeda, por sus respectivas investiduras, que afronten el, repito, grave problema de salud que cada día se ahonda entre la población que gobiernan. 

Que más allá de si son derechohabientes o no de alguna institución, son personas que viven en Torreón, en San Pedro, en Viesca, en Matamoros, y en Francisco I. Madero, las cuales merecen ser atendidas con responsabilidad y humanismo por las Secretaría de Salud y la Dirección de Salud Municipal, respectivamente.

En Torreón, señores mandatarios, propongo que valoren hacer un llamado a la gente para, con amabilidad e inteligencia, invitarla a modificar sus hábitos alimenticios y sean, seamos, capaces de romper costumbres, tradiciones e inercias que, se puede apreciar en las calles, su fenotipo nos lanza a la vista.

No basta con presumir hospitales particulares “de vanguardia”, médicos de alta especialidad, cientos de farmacias y de consultorios privados, un montón de escuelas de enfermería y facultades de medicina, si vivimos en una entidad y un municipio donde la salud de cada individuo es poca cosa en las prioridades de gobierno.

Por favor.

Es mi petición inicial este 2026, para que a su cierre en el próximo diciembre, los reportes sean menos lastimosos y contradictorios sobre el bienestar de la sociedad municipal y estatal.

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