“El Mencho” y la prensa

  • Columna de Juan Noé Fernández Andrade
  • Juan Noé Fernández Andrade

Laguna /

El abatimiento de “el Mencho”, líder del cártel probablemente más sanguinario y poderoso de México, ha sido el tema dominante en los medios de información, redes sociales y el pan diario para buena parte de los llamados opinadores y comentócratas, partidarios de la orquesta de expertos en manipular y sembrar odio entre la población.

El periodismo quedó lejos de la realidad en ese acontecimiento del pasado domingo 22 de febrero de 2026, y todavía. 

Como muchos mexicanos, sé que el país atraviesa una etapa desde 2018, enmarcada en una pretendida transformación que haga posible un mejor México para las familias que lo habitamos. 

Un gran objetivo difícil, complicado. ¿Nunca lo alcanzaremos?

Entre los problemas cotidianos que enfrentamos, hay uno que en particular a mi, por mi profesión, me ocupa hace décadas: que a la necia realidad se antepone un periodismo poco profesional, poco ético y poco nacionalista. 

He llegado a pensar que a veces raya en lo antipatriótico, lo cual es gravísimo. Deseo equivocarme.

Otra vez: leer, escuchar, observar los contenidos difundidos desde minutos después de que trascendieron los hechos tras la caída de este personaje, me hizo pensar en la irresponsabilidad de ene cantidad de colegas, de ene cantidad de medios de comunicación, de ene cantidad de portales, de ene cantidad de “influencers”, “youtuberos”, presentadores de noticias en la radio y la televisión, sin faltar, por desgracia, ene cantidad de gente que con sus mensajes tergiversó la realidad y sembró temor, miedo, incertidumbre.

Por fortuna, no deja de verse el lado humano y heroico –que lo es- por lo que lograron las fuerzas armadas, que no sin dolor por la muerte de soldados, fortaleció el reconocimiento a la acción decidida por la presidenta Claudia Sheinbaum. 

Esto, no obstante, no impide que predomina una interpretación sesgada, de coraje, en contra del gobierno.

Retomo estas ideas para ilustrar lo expuesto: Portadas de prensa con una línea editorial antagónica amanecieron el lunes con un despliegue magnificado de bloqueos, autos y negocios quemados; aparente radiografía de un país en llamas. 

Mapas de una república pintada casi toda en rojo, aun cuando los incidentes, salvo en cuatro entidades en las que se concentró la reacción, fueron aislados. Los 252 bloqueos y narcoataques se vieron reducidos y durante la madrugada casi todos estaban librados. 

Ese periodismo quiso mostrar, y fracasó, a un país al borde de una guerra civil. 

La ausencia de ética y de compromiso social en la prensa mexicana es un fenómeno estructural complejo, caracterizado por una crisis de credibilidad, la subordinación a intereses económicos o políticos, y la obsesión hasta por participar de la caída de la actual administración. 

El periodismo en México enfrenta un entorno hostil donde, además de la violencia externa, la honorabilidad de los contenidos se ve comprometida por la propaganda y la falta de rigor, y la lleva a una creciente desconfianza.

Corrupción y mercantilización, pérdida de confianza, propaganda disfrazada de información, fake news, mentiras, traición, deslealtad al compromiso social de informar con veracidad y honestidad para favorecer la polarización y las narrativas hostiles.

A pesar de lo anterior, hay quienes le apostamos a un periodismo ético que fortalezca la democracia.

Habría que convocar a los medios de comunicación y un gran número de "comentócratas", “opinadores” y, digo yo, fanáticos amarranavajas, a que pongan en la balanza si su quehacer respeta de la misión a que obliga el periodismo, y más aún, si lo que hacen es por amor a México.

Yo aprendí que, en el buen periodismo no debe haber intereses ajenos, apócrifos o por prácticas diletantes.

Y, en el caso de “el Mencho”, ese periodismo se ocupa más de “el Mencho”, en vez de buscar, indagar y encontrar la identidad y trayectoria de quienes, siendo soldados, perdieron la vida el domingo 22. 

Esa prensa amarillista hurga todo acerca del mentado fundador del CJNG, hace eco a declaraciones estridentes en contra de la Presidenta, y deja de lado e invisibiliza a los militares que en una acción de valentía, honradez y hazaña, cumplieron con sus altos deberes.

Manuel Buendía, el recordado columnista que murió asesinado en la capital del país, alguna dirigiéndose a estudiantes universitarios, y que aplica a las y los periodistas, expresó: “Tomen hoy, en lo íntimo de su conciencia, u compromiso persona. 

Frente a la bandera de la Patria. Frente a los ojos de sus maestros, de sus padres y de cada uno de los seres que aman. 

Asuman un compromiso personal, individual, intransferible. Juren ser patriotas, limpios, valientes y eficaces. Juren ser fieles a México. Juren borrar de su vocabulario una palabra: rendición. 

Y si ustedes prometen esto y lo cumplen; si otros mexicanos jurasen igual, y también lo cumplieran, mañana mismo en la Patria amanecería otra vez la esperanza”.

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