Es Morena, ¿o sigue el PRI?

  • Columna de Juan Noé Fernández Andrade
  • Juan Noé Fernández Andrade

Laguna /

Dentro de exactamente ocho días los coahuiltecas, o quienes vivimos en Coahuila, tendremos la obligación moral y cívica de ir a las urnas y elegir a la que será la legislatura número de 63.

Es, en medio de las abultadas diferencias políticas, pero también por las señaladas diferencias socioeconómicas entre la población, una elección fundamental para la segunda parte del actual sexenio del gobierno de Manolo Jiménez. 

¿Conviene o no conviene que el congreso tenga ya una mayoría de oposición al PRI? ¿Es mejor que el Revolucionario Institucional se mantenga en el poder legislativo? ¿Por qué si? ¿Por qué no?

Para el conservadurismo estatal, lo ideal es que el PRI, que ahora firmó con la UDC una alianza poco fiable, siga administrando todo. 

Y este todo, es decir las instituciones oficiales, es natural que por tanto años operando bajo un mismo espectro, ya exigen nuevos planteamientos, innovarse en su estructura y operatividad. 

No son pocas las veces que lastima intereses legítimos de la gente. 

En materia de seguridad y salud, precisamente la cantaleta del gobierno y de los candidatos, son los privilegiados quienes sí son parte de ese mundo color de rosa.

El férreo control que se ejerce desde Saltillo en la vida pública, es grande, fuerte. 

No solo a través de las dependencias orgánicas, sino también por los medios de comunicación, por las universidades estatales, por los sindicatos y una iniciativa privada acomodaticia. 

La realidad es que hay muchas quejas y denuncias de corrupción e ineficiencia administrativa, y no se diga las quejas contra las corporaciones policíacas y su sector salud.

La disputa por el congreso se enfoca en dos partidos: PRI y Morena, los demás están descartados de ganar algo, dicho esto en honor a la verdad. 

Claro, la decisión del PAN de ir solo le será de mayor beneficio que andar mezclándose con el priísmo.

Asistí el jueves al debate en la Universidad Iberoamericana entre quienes compiten para alzar la mano en el distrito 09. El interés se centró entre Verónica Martínez (PRI) y Antonio Attolini (Morena). La primera leyó todo cuanto dijo, no se salió del guion y habló de temas ajenos a Torreón y a Coahuila. 

El morenista reiteró en su característico tono crítico, irónico y mordaz, y le pegó durísimo a los gobiernos municipal y estatal: corrupción e inseguridad. 

Lo malo es que no les dieron la opción de replicar a nadie, y eso acható el evento. 

Pero quedó claro que es muy dudoso que haya una institución limpia de corrupción, eficiente, proba y que la gente de verdad confíe en la narrativa que trae el partido oficial en Coahuila (PRI). 

Nadie, ni entre estudiantes ni candidaturas, salieron en defensa de la institucionalidad municipal ni estatal, aunque sí se cargaron contra Morena ¡en temas nacionales y se olvidaron de los muchos problemas en la ciudad! 

El guion lo sigue al pie de la letra la iniciativa privada.

A estas alturas, vistas las cosas que han acontecido en este lapso de proselitismo electoral, con autoridades electorales que guardan silencio, que ya tienen en sus manos denuncias, quejas y evidencias de la conducta delincuencial de dirigentes y militantes, la afectación será a nuestra matria, que es Torreón y que es Coahuila.

¿Están a la altura el Instituto Electoral de Coahuila, el Tribunal Electoral, la Fiscalía (preocupada más por desplegar operativos ‘especiales’), las policías estatal y municipales? 

¿Si hay desaseo el domingo 7 de junio y deriva en otros problemas tendrá que intervenir la Fiscalía General de la República?

¿Operan éticamente las y los candidatos y sus partidos? ¿Cuál es su llamado puntual al electorado en prospectiva y en términos legislativos?

¿Hay razón lógica de que ahora sean elementos de la DSPM los autorizados para trasladar las boletas ya votadas al comité electoral? ¿Por qué?

El Poder Legislativo en Coahuila merece ya una nueva conformación, porque aquí sucede lo que tanto se critica de la Cámara de Diputados Federal y del Senado. 

En las condiciones actuales de corrupción, de privilegios, de silencios en la entidad requerimos de mejores equilibrios, que de verdad yaya contrapesos al Ejecutivo estatal en sus líneas de ruta.

Solo así podríamos aspirar a saber el estado real de la deuda pública estatal, de que el sector salud tengan más recursos y se equipe y abastezca de medicinas y personal suficiente en beneficio de la población, de que se ponga orden en la administración municipal de Torreón, que se revise con lupa sus finanzas, ingresos, egresos… , que se revise la licitación del servicio de recolección de residuos (basura) a la empresa PASA y se despejen las interrogantes que surgieron al obligarla a aceptar a otra empresa como “consorcio”; que el próximo congreso revise también lo relacionado a la fraudulenta obra del Metrobús; que se informe de los recursos que el estado otorga a instituciones culturales como la Camerata de Coahuila, entre otras.

¡Uff! Mucho, mucho por hacer de las y los diputados de la siguiente legislatura, que tendrá que hacer valer su autonomía y ser un poder constitucional.

*Ajeno al morbo, grilla barata y ruindad, deseo la recuperación del alcalde Román Alberto Cepeda González.

Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite