Apunta a ser la oferta pública inicial (IPO) más grande de la historia, incluso por encima de la de SpaceX. Podría alcanzar una valuación cercana a los 2 billones de dólares (más que el PIB de México) y recaudar alrededor de 100 mil millones de dólares (más de lo que vale cualquier empresa que cotiza en la Bolsa mexicana). Cifras estratosféricas.
Hablo, por supuesto, de Anthropic, el laboratorio de inteligencia artificial creador de Claude, uno de los chatbots más populares del mundo. La pregunta es si esos números están justificados.
Confieso que me encantan estas historias. Ojalá viéramos algo parecido en México, guardadas todas las proporciones. Anthropic nació en 2021 y en apenas cinco años se ha convertido en una de las empresas más valiosas del planeta gracias a su capacidad de innovar.
Su crecimiento ayuda a explicar el entusiasmo. Durante la primera mitad del año registró ingresos por 16.3 mil millones de dólares, catorce veces más que en el mismo periodo del año anterior. Se espera que cierre el año con ingresos anualizados superiores a 100 mil millones de dólares. No conozco otra empresa en la historia que haya crecido tan rápido y a tal escala. Pero el verdadero atractivo está en lo que viene. Anthropic, OpenAI (creadora de ChatGPT) y los demás laboratorios de inteligencia artificial persiguen un mercado potencial que algunos estiman en 40 billones de dólares.
Basta utilizar estas herramientas para apreciar su capacidad transformadora. En apenas unos años han logrado avances impresionantes en matemáticas, programación y biología. Podrían acelerar el descubrimiento de medicamentos, revolucionar la investigación científica y multiplicar la productividad de prácticamente todas las industrias. Si se materializa siquiera una fracción de lo que anticipan los optimistas, los rendimientos para los inversionistas podrían ser extraordinarios. Ésa es la apuesta detrás de la valuación de Anthropic.
El problema es que convertir ese potencial en utilidades no está garantizado y exigirá inversiones monumentales. Además, mantener su ritmo de crecimiento será cada vez más difícil.
Y no es el único riesgo. La competencia es feroz. No solo de OpenAI, Google y otros gigantes, sino de modelos abiertos y gratuitos, muchos desarrollados en China. A esto se suman riesgos legales y regulatorios. Los modelos de IA son cada vez más autónomos y podrían provocar daños importantes, abriendo la puerta a demandas multimillonarias. También existe el riesgo de que la IA provoque desempleo masivo y desencadene una reacción regulatoria. Incluso podría facilitar el desarrollo de armas biológicas o utilizarse con fines delictivos. Hay quienes advierten que la inteligencia artificial representa un riesgo existencial para la humanidad.
Anthropic podría debutar en bolsa en cuestión de semanas. Estoy seguro de que la IA transformará el mundo. Mi duda es cuánto vale hoy una empresa que promete estar a la vanguardia de la revolución.