Walt Disney lanzó ayer su servicio de streaming, Disney +. A principios de mes, Apple dio a conocer su propia oferta. En los próximos meses podemos esperar nuevos servicios por parte del gigante de telecomunicaciones AT&T, dueño de HBO, y de la cablera Comcast, dueña de NBCUniversal.
Empresas de tecnología y de medios tradicionales están apostando con todo a que el futuro de la televisión está en ofrecer video por internet. ¿Quién saldrá victorioso de la guerra del streaming y cuáles serán sus repercusiones en México?
El pionero de este modelo de negocios y a quien todos estos nuevos competidores buscan emular es Netflix. Netflix revolucionó la televisión. Decidió saltarse las formas tradicionales de distribuir contenido para dirigirse directamente al consumidor a través del internet. En lugar de ofrecer películas y series secuenciales en un horario fijo para ser vistas en un aparato de televisión, puso sus contenidos al alcance de sus suscriptores al momento que lo deseen y en el dispositivo que más les convenga.
Gran parte del atractivo del modelo es que las empresas reciben un flujo constante de ingresos al cobrar una renta mensual. Pero además, al no depender de distribuidores, pueden interactuar con sus clientes sin intermediarios. Esto les permite conocerlos mejor y ofrecerles productos a la medida para crear lealtad. Por algo el mercado ha recompensado a Netflix con una valuación de 130 mil millones de dólares.
Determinar quiénes serán las empresas ganadoras de la guerra del streaming no es fácil. Todas las involucradas son titanes con enormes recursos a su disposición y con sus propias ventajas competitivas. Pero el mercado no tiene espacio para todas. Habrá las que fracasen. El costo de producir y comprar contenido es enorme. Netflix, por ejemplo, destinará este año 15 mil millones de dólares a este fin. Aguantar este ritmo de inversión será complicado para la competencia, sobre todo considerando que no todos los clientes estarán dispuestos a contratar muchos servicios de streaming.
De lo que podemos estar seguros es que quien saldrá ganando será el consumidor. Con tanta y tan bien financiada competencia, vivimos una época de oro de la televisión. Jamás hubo tanto contenido y con tan buena calidad. Los consumidores mexicanos, por supuesto, son parte de los beneficiados. El problema lo tienen las empresas de televisión nacionales.
El nuevo modelo de streaming ha hecho que la competencia deje de ser local y pase a ser internacional. Los gigantes globales de medios ya no necesitan distribuir sus contenidos a través de empresas locales de televisión abierta o de cable para llegar a los consumidores. Basta una conexión de internet para tener acceso a ellos. Además están produciendo contenido tropicalizado a los distintos países donde operan.
La guerra del streaming no solo les causará daño a los grandes conglomerados internacionales que compitan frontalmente. También habrá daño colateral.
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