Esas calles cervantinas

  • Taller Sie7e
  • Laura Olivia Hernández

Tamaulipas /

¿Es la ciudad un paisaje perfecto o una fauna incorrecta? Dice Almodóvar que siempre ha encontrado en Madrid esas dos posibilidades. Sus películas están ligadas a la ciudad y a su vida como las dos caras de una moneda.

El edificio de la telefonía, la Gran vía, o los teatros antiguos como el Lara, son escenarios de su pasión. Uno puede bajar por la calle de San Jerónimo en pleno barrio de las letras, y encontrar a la Pepi, a Raimunda o algún Quijote moderno, y sentir un mundo frenético, transgresor, divertido.

Este año se otorga el galardón Cervantes a Gonzalo Celorio. Séptimo escritor mexicano en recibirlo. En una entrevista publicada en el Diario El País, dice que “la lengua española no es una lengua de la conquista sino de la independencia” Con esta frase se ve la influencia del pensamiento de Carlos Fuentes, quien en su discurso: “Mi Patria es el idioma español” que leyó al recibir la misma presea afirmó: “La lengua de la conquista fue también la de la contraconquista, y sin la lengua de la colonia no existiría la lengua de la independencia.”

En el paraninfo, de la universidad de Alcalá, Gonzalo Celorio, hizo un recorrido por la literatura hispanoamericana, los géneros, abrió su inteligencia y corazón para hablar de su poética narrativa. Profesor, académico, editor, sabía desde pequeño que en la palabra se cifraba su destino.

Elena Poniatowska, nuestra princesa roja, en su discurso en 2014, habló del lenguaje que aprendió cuando llegó a México, de las mujeres, de sus amigos, de sus influencias, fue un transitar de la palabra París a Parangaricutirimicuaro y todo lo que envuelve.

Ataviada con un vestido rojo, de tehuana, agradecía la distinción y expresaba valiente, su posición de escritora: “El poder financiero manda no sólo en México sino en el mundo. Los que lo resisten, montados en Rocinante y seguidos por Sancho Panza son cada vez menos. Me enorgullece caminar al lado de los ilusos, los destartalados, los candorosos.”

En las calles de cualquier país, hay un protagonista, que luego se transforma en lenguaje, imagen, memoria. Somos a veces fauna, escenario, estallidos caminantes que alguien observa y anota. En el arte nada pasa desapercibido.

¡Felicidades a doña Irma! por sus 95 primaveras!

Carpe Diem.


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