Liébano Sáenz
  • Abogado, administrador, funcionario público, columnista y analista político mexicano /Escribe todos los sábados su columna Paralaje.
  • Cada quien en lo suyo

    El crimen organizado disputa el monopolio de la violencia, erosiona la justicia y condiciona la vida ejerciendo soberanía en amplias zonas del país.
  • La evidencia incómoda

    El proyecto educativo del régimen adolece de fallas evidentes, y debilitar la evaluación es una de ellas, porque elimina referentes objetivos para conocer aprendizajes
  • La impunidad también educa

    Lo que está en juego es mucho más profundo: el rumbo del régimen político y la capacidad de la democracia para contener y sancionar el abuso de poder.
  • La semántica del poder

    El Instituto Nacional Electoral debe vigilar conductas, no blindar al poder, pues la democracia exige una autoridad que asegure equidad del debate y aplique reglas del juego, no un filtro conceptual dedicado a cuidar a Morena del escrutinio público
  • El regreso de Rubén Rocha

    Los gobiernos usan a funcionarios como fusibles para blindar al jefe del Ejecutivo; sin embargo, colocaron a la Presidenta como defensora del obradorismo, dejaron de hablar del porvenir del sinaloense y se puso a prueba el activo más valioso de un je
  • No somos iguales

    La autoridad puede aclarar, precisar, desmentir y aportar pruebas; lo que no debe hacer es transformar los instrumentos del Estado en una plataforma para litigar políticamente contra periodistas, medios o adversarios...
  • Heridas autoinfligidas

    Se recomendaría al gobierno garantizar el derecho de las audiencias a la inclusión, al diálogo y a la deliberación respetuosa, a fin de propiciar un intercambio constructivo y mayores puntos de encuentro entre los sujetos involucrados...
  • Licencia para opinar

    La Presidencia es un actor central de la conversación pública, pero no debería ser el árbitro, pues una democracia no se fortalece silenciando voces, sino permitiendo que se confronten con libertad, aun cuando incomoden al poder...
  • El extravío de la moderación

    La política pierde su sentido cuando se niega al adversario el derecho a disentir, pues quien gana las elecciones pretende ganar todo: el gobierno y el derecho de alterar las reglas que hicieron posible su triunfo, así la mayoría deja de ser un manda