Elisa Carrillo es una de las figuras más importantes del balleten el país y en el mundo; también reconocida como la embajadora de la cultura en México. Es la primera mexicana en ocupar el puesto principal del Staatsballett de Berlín y ha recibido algunos de los reconocimientos más importantes de la danza internacional.de la danza internacional.
Por ello es necesario hablar de la clase masiva de ballet que brindó apoyada por el Instituto Municipal de Arte y Cultura del gobierno de la capital poblana. Si bien la intención es noble, las condiciones en las que se dio no correspondieron a la talla del evento. Para el espacio de Carrillo, se destinó una plataforma adecuada con linóleo, que es un material adecuado para una actividad artística y deportiva como lo es el ballet clásico.Sin embargo, para el público asistente, por lo menos 300 niñas y adolescentes según medios locales, no se hizo una adaptación al suelo. Las estudiantes, aún con el compromiso y disciplina que llevó a Carrillo a las grandes ligas, hicieron cada ejercicio sobre el cemento o incluso el empedrado de la calle, lo que representa no sólo una dificultad momentánea, sino también aumentaba innecesariamente el riesgo de lesiones.
Las estudiantes estaban ahí precisamente porque querían acercarse a una disciplina que históricamente ha sido bastante elitista y económicamente inaccesible, ellas que llegaron con la ilusión de tomar una clase con una de las grandes figuras de la danza mexicana. Carrilloes fundadora de La fundación Elisa Carrillo Cabrera, cuya misión es, justamente, ayudar a que las condiciones económicas no impidan que jóvenes en México continúen estudiando ballet. Pero no tendría sentido convertir a Elisa Carrillo en la responsable de cada decisión logística del evento.
La crítica va para las instituciones que organizaron el evento; no sólo para aquellas que gestionan el arte, la cultura y el deporte, sino también para quienes velan por las infancias y adolescencias e, incluso, quienes atienden la salud pública. Porque democratizar al arte implica dignificar las condiciones en que se realizan.