La antropología y la etnografía del siglo XX y de lo que ha transcurrido del siglo XXI han estudiado a las culturas autóctonas de todo el mundo, indagando sobre sus costumbres, creencias, conocimientos y en los aspectos generales de su cosmovisión. En las décadas más recientes estos estudios también han incursionado en los ámbitos urbanos. El tratamiento que los científicos han dado al saber intuitivo de los pueblos originarios ha sido orientado hacia su intuición y no necesariamente hacia la razón. Para las culturas animistas, que subsisten aún en innumerables regiones del mundo, el conocimiento sigue estando ordenado geográficamente. Para muchos pueblos indígenas como los huicholes del norte de México, el paisaje es la fuente primordial de la sabiduría y ahí radican sus ancestros y deidades, que al dejar este mundo se han transformado en plantas, rocas y animales.
No considero necesario comparar a las creencias con el conocimiento y determinar cuál de los dos conceptos es superior al otro. La fuerza espiritual de la fe es tal, que aun sabiendo que no es racionalmente posible comunicarse con quienes han muerto o con los objetos inanimados, los creyentes son capaces de extraer mensajes de ellos intuitivamente. Por tanto, gran cantidad de los mitos fundadores que han guiado el poblamiento de territorios enteros no cuenta con una base racional. Conviene considerar que muchos factores para la fundación de una ciudad, como su cercanía con las fuentes de abastecimiento hídrico, la fertilidad de la tierra y su posición estratégica para facilitar su acceso y su defensa contra invasiones, todos ellos elementos comprobables científicamente, pertenecen también a algunos de los sistemas de creencias de sus pobladores, representados por sus deidades y por su seguridad en la posibilidad de comunicación con lo sobrenatural.
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Creencias vs. ciencia
El artista alemán Joseph Beuys decía que la intuición es “una forma superior de la razón”. Es un concepto muy complejo e interesante para reflexionar en torno a lo que entendemos como “creencias” frente a las que consideramos verdades científicas.