Los objetos que nos rodean, los espacios en los que habitamos y la ropa que usamos reciben influencias inevitables de las tendencias de la moda en el momento en el que se producen. La teoría de la arquitectura considera a la moda como algo banal y critica a quienes la siguen, considerando su trabajo como superficial y pasajero. También se censura a quienes diseñan casas y edificios con el objetivo principal de complacer a sus clientes o a los designios del mercado inmobiliario, llamando a sus proyectos despectivamente como “comerciales”.
La moda es una forma de expresión cultural que se relaciona estrechamente con el medio social y que responde a los estímulos visuales que nos llegan mediante la prensa, las revistas y las redes sociales. Un profesional de la arquitectura debe desarrollar la capacidad de juicio ante estos estímulos para poder tomar las mejores decisiones para sus proyectos, pero esto no excluye que reciba la influencia del lugar y el momento en el que se desarrollan sus actividades profesionales. De las modas fugaces surgen en ocasiones los estilos a largo plazo. Aunque el modernismo ha relegado a ambos a un plano marginal dentro de la cultura arquitectónica, ello no implica que hayan dejado de jugar un papel importante dentro de los diseños de cualquier época.
Los arquitectos deben combinar múltiples factores en sus diseños, como aquellos de índole social, tecnológica, económica, estética y muchos más entre los que se encuentran también los deseos y las aspiraciones del público al que sirve. Es evidente que no conviene sólo seguir los deseos de las personas para configurar las casas y los edificios, pero tampoco es correcto ignorarlos y considerarlos irrelevantes dentro de los procesos de diseño y construcción.
Tangente
En tiempos recientes los intereses del público y de los habitantes de los proyectos arquitectónicos han planteado algunos dilemas respecto a la relación entre los profesionales y sus clientes. Algunos arquitectos consideran que las personas deben participar en las decisiones de sus proyectos y otros lo rechazan tajantemente.