Una nueva era para la medicina de precisión

  • Mundo Industrial
  • Luis Apperti

Tamaulipas /
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Mi estimado y brillante amigo David Mercado, que al igual que yo, desde hace varios años contrajimos el “virus “ de la exponencialidad, me compartió el fin de semana una nota, y me sugirió que fuera para esta columna, porque nos da un claro indicio del avance extraordinario que tenemos gracias al uso masivo de la IA.

Durante casi veinte años, Kyra una niña de 9 años y su familia, recorrieron el largo y frustrante camino que conocen millones de personas con enfermedades raras, consultas interminables, estudios, especialistas y tratamientos sin una respuesta definitiva.

Un equipo multidisciplinario de médicos, apoyado por inteligencia artificial, revisó información genética, literatura científica y casos clínicos dispersos que ningún ser humano podría analizar con la misma velocidad y profundidad.

El resultado fue la identificación de una variante en el gen HSPB8, responsable de una forma extremadamente rara de miopatía miofibrilar.

Este caso representa mucho más que un éxito tecnológico, es un cambio de paradigma en la medicina.

Durante siglos, el conocimiento médico ha dependido de la experiencia individual del médico y del acceso limitado a la información disponible.

Hoy, la inteligencia artificial puede integrar en segundos, miles de publicaciones científicas, bases de datos genéticas y antecedentes clínicos, para encontrar patrones invisibles para el ojo humano.

No sustituye al médico, amplifica su capacidad de razonamiento y reduce la posibilidad de que enfermedades extremadamente raras permanezcan ocultas durante décadas.

La experiencia de Kyra también confirma el enorme valor de la inteligencia colectiva.

No fue una máquina trabajando sola, sino un gran grupo de especialistas que combinó su criterio clínico con las capacidades analíticas de la IA.

Estudios previos ya habían demostrado que los diagnósticos realizados por equipos de médicos, suelen ser más precisos que los obtenidos por un solo especialista, y la inteligencia artificial potencia aún más ese trabajo colaborativo.

Aunque el diagnóstico no puede revertir los años perdidos ni el daño físico acumulado, ofrece algo invaluable; certeza, orientación para el tratamiento, asesoramiento genético y la posibilidad de que futuros pacientes sean diagnosticados mucho antes.

La inteligencia artificial no representa el reemplazo de los médicos; representa el fin de la medicina aislada.

La historia de Kyra es, probablemente, el inicio de una nueva era para la medicina de precisión.


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