Pues sí, ahora resulta que el vivir o morir para cientos, miles o quizá millones de personas, depende de Claude, según sea el resultado de sus análisis y valoraciones, siendo éstas últimas no solo algorítmicas sino supuestamente también éticas, como en una especie de juego electrónico en el que además de estar involucrada la habilidad de los usuarios, Claude le hubiera agregado como una atractiva variable, la oportunidad de hacerlos sentir la morbosa sensación de jugar a ser dioses.
Aunque por supuesto, igual que sucede en los juegos electrónicos, al final del partido el resultado de la vida o la muerte cibernética de las víctimas, no es responsabilidad de los jugadores sino de Claude y cuestionarla resulta ocioso, toda vez que Claude, a pesar de su eufónico nombre femenino, no es una persona, sino un avanzado asistente de Inteligencia Artificial, desarrollado por la empresa Anthropic, mismo que según las noticias opera como un analista estratégico en el frente de batalla, para el ejército estadounidense en su campaña contra Irán.
Al parecer Claude, a diferencia del ChatGPT o de Gemini de IBM, tiene una mayor capacidad de procesar datos lo que le permite un análisis de posibilidades más profundo y por tanto una operación “útil, inofensiva, honesta y más segura y alineada con los valores humanos” según el propio decir de sus creadores.
Por más que parezca una tarea sencilla y simple, distinguir la diferencia entre el bien y el mal no es cosa fácil, ya que parece ser infinita la habilidad humana para encontrar pretextos que justifiquen nuestra conducta, mediante el autoengaño y el uso y abuso tanto de las 13 falacias lógicas que mencionaba Aristóteles, como de las otras 90 que se reconocen actualmente, mismas que no son sino deformaciones del razonamiento, por lo común intencionales.
Hace ya 2400 años que Aristóteles se devanaba los sesos tratando de encontrar la forma de trasmitir valores humanos a los jóvenes de su tiempo.
Pero al fin de cuentas, era su ex-discípulo Alejandro Magno quien en la guerra, decidía quien vivía y quien moría. Al igual que Claude.