Luis Augusto Montfort García
  • Aprender a pensar

    Desde que nuestros ancestros aparecieron sobre la tierra, hace 300,000 años según la paleoantropología, la necesidad de transmitir el conocimiento de adultos a jóvenes muy pronto se entendió como una forma de asegurar la sobrevivencia del grupo, func
  • El arte de congeniar

    De las mismas raíces nos llega la palabra “ingenio”, que alude a la substancia interior que hace que cada quien sea lo que es, de manera única e irrepetible, es decir: el espíritu.
  • ¿Para qué sigo aquí?

    Ciertamente este “costo-beneficio” ha sido de mucha utilidad para lograr grandes avances, sobre todo en temas relacionados con la calidad de vida.
  • ¿Y si no cambiaran…?

    Así palabras más palabras menos dijo Víctor: Desde “este lugar increíble”, “donde todo este vacío es un montón de nada”, “la perspectiva de ver la tierra me hace pensar una sola cosa”, nosotros estamos aquí en una nave espacial y ustedes en la Tierra
  • En el último verso

    No me contestó y no insistí, cada quién tiene el derecho de conservar para sí mismo los pormenores de su historia.
  • Parecen sonar a otra cosa

    Adaptarse a convivir en sociedad no es cosa fácil, dada nuestra primigenia inclinación humana al salvajismo, al que Thomas Hobbes, atinadamente llamaba “el estado de naturaleza”, “guerra de todos contra todos, caracterizada por la ausencia de un pode
  • Conciliar realidades

    Pero si bien la felicidad nos es el destino del hombre sobre la tierra, muchos pensadores coinciden en que es preferible aspirar a una paz interior, que sólo se obtiene cuando conciliamos la vida como realmente es, con quienes realmente somos.
  • Desayuno: Coctel de hormonas

    Mientras pienso en este coctel de hormonas de mi desayuno, escucho a lo lejos un claxon de alguien que le menta la madre a alguien, lo que me recuerda que la estupidez y la barbarie no están tan lejos como yo quisiera.
  • Al igual que Claude

    Aunque por supuesto, igual que sucede en los juegos electrónicos, al final del partido el resultado de la vida o la muerte cibernética de las víctimas, no es responsabilidad de los jugadores sino de Claude.