Hay días en los que todo parece ir mal, desde los poco trascendentes contratiempos domésticos cotidianos que de forma habitual y automática enfrentamos, hasta los aconteceres geopolíticos mundiales, que con sus inciertos giros y vaivenes nos hacen sentir impotentes ante los caprichos, ambiciones y veleidades de unos pocos, que por absurdo e injusto que parezca, tienen el poder de jugar con nuestro destino y el de nuestros seres queridos.
Todo esto, pasando por las arduas dificultades que implica el tener que trabajar para sobrevivir, derivado quizá, del sentencioso castigo bíblico aquel de: “Ganarás el pan con el sudor de tu frente”, (Génesis 3, 19).
Castigo emanado de Dios, como sanción a la desobediencia de sus entonces dos únicas criaturas humanas por comer la manzana del árbol prohibido y sentencioso por ser definitivo e inapelable.
(Si es que acaso la demonológica Lilit aun no aparecía para complicar la escena triangulando la situación y la manzana no fuera sino un dulce, apetitoso y afrodisiaco “etrog”).
Como quiera que fuere, ¡Menuda condena resultó ésta!, para la vida hasta entonces paradisiaca de la pareja y para su descendencia, pues con la necesidad de trabajar, afloraron las habilidades y capacidades diferentes, las recompensas, el intercambio de frutos y alimentos, la competencia, los excesos de producción, el comercio, la acumulación de riqueza, el dinero, los préstamos, los intereses, la ambición, la usura, la propiedad privada, el acaparamiento, las guerras y todas esas calamidades que hoy nos roban el sueño y que nos hacen sentir que hay días en los que todo parece ir mal.
Pero como en todo castigo parental, la medida conlleva implícita la formación y el aprendizaje.
Para los seres humanos, el trabajo cualquiera que este sea, es lo que le da sentido a la vida y el descanso sin cansancio previo es un contrasentido, por lo que cualquiera que haya sido el pecado, a semejanza de la creativa jornada divina, luego del trabajo llega el descanso.
El séptimo día que llaman “Sabbat”, que nos hace olvidar esos otros días, en que todo parece ir mal.