Cambio de piel

  • Desde mi rincón
  • Luis Augusto Montfort García

Laguna /

“Ecdisis”, se denomina al cambio de piel de las serpientes y otros seres que para adaptarse a los cambios de su organismo y los de su entorno, periódicamente mudan su “envoltura”. 

 Al igual que ellos, a medida que vivimos, los humanos experimentamos un proceso constante de regeneración celular de todo nuestro organismo y lo mismo puede decirse de todos y cada uno de los seres vivos, en un fenómeno de cambio constante que hace pensar que transcurrido un cierto tiempo, nada ni nadie es el mismo ser que era anteriormente, incluida quizás, ésta pequeñita en términos siderales, esfera cósmica a la que los humanos hemos bautizado como “La Tierra” y a la que de forma egocéntrica y soberbia, llamamos “nuestro mundo”, cuando lo cierto es que no solo no nos pertenece, sino que nosotros le pertenecemos, dígalo si no, la facilidad con la que cualquier catástrofe natural nos pone a temblar y de cabeza, a pesar de toda nuestra ciencia y tecnología, siendo solo unos cuantos bichos más, de los millones de pasajeros que encaramados sobre este pedazo de metal, tierra y agua, volamos por un universo absolutamente desconocido a la inconcebible velocidad de 1,790, 000 km. por hora, hacia un destino incierto y sin boleto de regreso.

Todo esto acompañados por un estimado de otros 100,000 millones de sistemas solares, que con sus estrellas eje o soles, conforman la galaxia a la que pertenecemos llamada Vía Láctea, que en grupo con otras 40 galaxias conocido como Grupo Local, a su vez orbita en torno a un centro gravitacional que mide algo así como 108 con 14 ceros de kilómetros de extensión, espacio en donde el sistema solar al que pertenecemos completa su órbita al centro de la galaxia cada 250 millones de años, en tanto la Tierra sólo se toma 365 días en su paseo estelar en torno a su sol.

Ahora, ya sabiendo en donde estamos y quienes somos, en este principio de año terrestre podemos felicitarnos por haber vivido un año más, solo quizá convenga recordar que a quien abrasemos o besemos, tal vez ya no sea el mismo ser que aquel qué, por fuera y por dentro, antes era.

Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite