Entender y comprender

  • Desde mi rincón
  • Luis Augusto Montfort García

Ciudad de México /

El ilustrativo mensaje de Radio Universidad, describe la posición de la tierra y su sistema solar en la galaxia llamada Vía Láctea, la que según se afirma, cuenta con alrededor de 200,000 millones de estrellas y a su vez, forma parte de un conjunto de 40 galaxias llamado “grupo local”.

Es fácil escuchar y repetir estas cifras y no es difícil entenderlas, lo que resulta prácticamente imposible es comprenderlas y así captar entre otras cosas, la infinitesimal parte que representa nuestro planeta y nosotros sus habitantes en el inconmensurable cosmos, a través del que, atiborrados de nuestros afanes, esperanzas, ambiciones, fantasías y desilusiones, viajamos a una velocidad de 900,000 Km./h respecto del centro de la galaxia.

Entender la vida puede ser tan simplista como asimilar que todos los seres vivos nacen, crecen, se reproducen y mueren.

Comprenderla o al menos intentarlo, implica una búsqueda interminable del porqué de las cosas, una curiosidad ávida de conocimiento, que persigue incansablemente esas pequeñas “verdades” que quizás conforman la gran verdad universal, inalcanzable para nuestra mente, dada su limitación impuesta por el formato neurológico del cerebro humano.

Conocer o entender algún hecho, cosa o persona, es el primer paso para comprenderlo. El diablo esta en los detalles reza un proverbio anglosajón, significando que conocer las partes que componen un todo son a su vez las que nos lo explican. Si bien algunos hechos y cosas son relativamente fáciles de comprender, tratándose del comportamiento humano la situación es más complicada.

La intuición o el sentido común con frecuencia no son suficientes y es entonces que debemos recurrir al conocimiento documentado por especialistas.Pero antes de tratar de comprender el mundo que nos rodea es preciso mirar hacia adentro. La estabilidad de la mente humana es tan lábil, que de algún modo puede afirmarse que sin excepción, todos remolcamos daños psicológicos y las consecuentes fallas de comportamiento, así entonces; conocerse es empezar a curarse.“Conócete a ti mismo” dice el mandato de Delfos, y añade luego: “y conocerás al universo y a sus dioses”.



lamontfort@hotmail.com

Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS