La cara norte

  • Desde mi rincón
  • Luis Augusto Montfort García

Laguna /

“Citius, Altius, Fortius”, (más rápido, más alto, más fuerte), fue la consigna latina acuñada en 1881 por el fraile francés Henri Didon, amigo del pedagogo e historiador galo también, Pierre de Coubertín, quien convencido de la importancia del deporte como función formativa en la educación formal, la retomó como lema para los primeros Juegos Olímpicos modernos fundados “contra viento y marea”, por Coubertín en Atenas en 1896 a pesar de la oposición de varios países.

Una exploración más a fondo del sentido de dicho lema, tal vez nos lleve a entenderlo no sólo como una arenga competitiva, sino como un rasgo inherente a la naturaleza humana, un impulso que de alguna manera nos hace asumir y enfrentar como un reto los obstáculos y dificultades con las que todos sin excepción debemos lidiar a lo largo de la vida. 

Un reto que con frecuencia nos hace ir más allá de nuestras capacidades sin más premio que la intensa, profunda y personalísima satisfacción de vencer el auto-sabotaje del miedo, la inseguridad o el desánimo, para así lograr conseguir el resultado deseado.

Reza un refrán oriental que: “el maestro está en todas partes, sólo hace falta que aparezca el alumno”. 

Así fue que hace poco y justo en un momento emocional adecuado, por esas dulces sorpresas con que a veces nos regala la vida, materializado como el regalo de una tersa prenda de vestir, llegó a mí “un maestro”, representado por la marca comercial de dicho obsequio: “The North Face” (La Cara Norte), frase que irremediablemente me atrapó por lo implícitamente indefinido de su significado.

Consultando aprendí que en alpinismo la cara norte suele ser la más fría y peligrosa de una montaña, por sus fuertes vientos, poca luz solar, nieve persistente y rocas inestables y aún así hay quienes toman el reto de escalarla. 

De ahí al símil de imaginar la vida como el reto de ascender a una montaña me tomó sólo un paso. 

Cada quien por sus propias circunstancias elige por donde escalarla, algunos lo hacen por el norte, otros por el sur, unos se quedan en las faldas y otros más, ni siquiera se acercan a la montaña.

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