Los asqueles de mi tina

  • Desde mi rincón
  • Luis Augusto Montfort García

Laguna /

Nunca he podido explicarme ¿qué es lo que hacen en la tina de mi baño? esas pequeñas hormigas negras conocidas en mi tierra lagunera como “asqueles”, palabra que junto con “moyote”, curiosamente son casi desconocidas en otras regiones del país, a pesar de que al parecer ambas derivan del mexicanísimo náhuatl (azcatl=hormiga y moyotl=mosquito), como un recurso lingüístico que seguramente surgió antes de la conquista entre las distintas tribus chichimecas, por aquello de las llamadas “lenguas francas”, idiomas que se adoptan como una forma de comunicación entre quienes no tienen una misma lengua materna, casi siempre para facilitar el comercio o bien alguna otra forma de intercambio cultural.

Pero regresando a los asqueles de mi tina, desde hace muchos años se repite la misma historia cada mañana, al descorrer la cortina para abrir las llaves, observo cómo algunos de ellos caminan sin rumbo aparente por el piso y paredes extremadamente resbaladizos. Ignoro lo que puedan andar buscando en ese lugar donde no hay residuo alguno de comida, pero noto qué ¡antes de que salga el agua!, en cuanto “oyen” el sonido de las llaves al abrirlas, su paso se alborota y casi siempre sin éxito, tratan de trepar por las blancas y resbalosas paredes de la tina, como si por el solo rechinido de las llaves al girar, ya “supieran” del diluvio que se avecina. 

No sin cierto sonrojo, confieso que alguna vez esbozando una leve sonrisa, me he preguntado si algunos de ellos serán tatarabisnietos de los que yo “salvaba” de ahogarse antes de bañarme, hace más de doce lustros, con aquella ingenua bondad y candor infantil que luego perdí en alguna parte del camino.

No puedo dejar de pensar que existe una similitud entre estos pequeños asqueles y nosotros, no tengo idea si ellos tengan memoria individual o colectiva, ni de lo que 24 horas (el tiempo entre baño y baño) signifiquen en su vida, tal vez no tengan o no quieran tener memoria, porque necesitan jugarse la vida justo para seguir viviendo, tal vez en el universo de los asqueles de mi tina, la mano que abre el diluvio es la mano de dios.

Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS