Una planeación personal

  • Desde mi rincón
  • Luis Augusto Montfort García

Laguna /

Desde el momento en que el ser humano, ante un mundo hostil y en condiciones de inferioridad física, se dio cuenta que tenía la capacidad de pensar para lograr sobrevivir, es decir, podía formar y combinar ideas en su mente; germinó el proceso racional de planear y organizar su tiempo y sus recursos para conseguir ese objetivo y quizá también otros adicionales. 

Más tarde, entendió que no bastaba con pintar o grabar el objeto de sus deseos y anhelares en las paredes de su cueva, sino que de algún modo, debía llevar a cabo sus planes e ideas y asegurarse de que sus acciones dieran el resultado esperado.

De modo arcaico y espontaneo nacía así lo que hoy conocemos como “Proceso administrativo”, (Planeación, Organización, Ejecución y Control), dinámica de desarrollo que nos ha permitido no solo sobrevivir, sino prevalecer sobre las otras especies animales. 

Aparejado con dicho proceso, surgió la necesidad de comprenderlo todo como un proyecto integral, con el cual “sinergizar” esfuerzos y optimizar resultados.

Ciertamente este modelo de planeación no es nuevo, históricamente grandes proyectos han recurrido a sus bases y principios para realizar obras monumentales como la Gran Muralla China o las llamadas: 

“Maravillas del Mundo Antiguo”, así como en la planeación militar de batallas famosas que más de una vez han cambiado el curso de la historia.

La fórmula administrativa con sus cuatro fases, sigue siendo la misma, aunque como en todos los ámbitos del conocimiento, la tendencia humana al cambio, en aras de “modernizarlo todo”, inútilmente le ha añadido o quitado términos, sobre todo a partir de la revolución tecnológica iniciada en el pasado siglo XX.

Independientemente de su exitosa aplicación en el mundo empresarial, el concepto del proceso administrativo como tal, va mucho más allá de ser solo una receta, representa la aplicación de la inteligencia a la supervivencia de nuestra especie y por qué no decirlo, filosóficamente sus bases y fundamentos pudieran ser también una estrategia de desarrollo personal si aprendiéramos a planear mejor nuestras vidas.

Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite